Las elecciones de USA preocupan a la colonia en Vigo

Elecciones EEUU

Cinco estadounidenses asentados en Vigo viven con gran preocupación las elecciones de su país

Beth Keenan y Jeff Bannister posan en Porta do Sol.
Beth Keenan y Jeff Bannister posan en Porta do Sol.

Los cerca de 266 estadounidenses que residen en Vigo siguen estos días con especial atención las noticias que llegan de su país de origen, ya que las elecciones más polarizadas –y, según muchos expertos, las más apretadas– de la historia reciente han creado un cisma tan profundo entre demócratas y republicanos que incluso afecta a la convivencia familiar en muchos casos. Muchos de ellos al llegar tienen el apoyo de comunidades como LiveGalicia, que desde Vigo trata de acomodar a nuevos vecinos llegados desde este país.

Y aunque estos nuevos vigueses ya se sienten en la ciudad como en casa, no dejan de mirar con preocupación hacia Estados Unidos porque estos comicios serán cruciales, ya no sólo para la sociedad de allí, sino también para el resto del mundo.

Es el caso, por ejemplo, de Jeff Bannister, originario de Greenville (Carolina del Sur), quien antes de llegar a Vigo trabajó como médico del ejército estadounidense y como patrullero. Esta es la sexta ciudad española en la que ha vivido junto a su esposa y, por el momento, no tiene planes de mudarse de nuevo. Una de sus principales razones para salir de su país hacia España fue la seguridad: “Hasta que llegué aquí no me había dado cuenta de que vivía permanentemente en alerta”, explica, “allí casi siempre llevaba un arma encima”. Eso sí, aunque España “no es un país libre de crimen, aquí se maneja de otra manera”.

Sobre las elecciones, que tendrán lugar este mismo martes, Jeff confiesa que “pensaba que sería más fácil” seguir la actualidad política estadounidense a miles de kilómetros, pero que “nos preocupa mucho”, sobre todo porque sus hijos continúan viviendo y trabajando en este país y la idea de que vuelva a ocurrir algo como el asalto al Capitolio le aterra: “Espero que nuestros compatriotas tomen la decisión correcta, nosotros votamos hace tres semanas por correo y ahora nos toca sentarnos y esperar”.

Cuando a Mark Mathes (Bozeman, Montana) se le pregunta por qué eligió Vigo para vivir tras salir de Estados Unidos, responde enérgicamente que “Vigo me eligió a mí”. Destaca, por encima de todo, el clima y la calidez humana: “El respeto mutuo ya no existe en Estados Unidos, es una sociedad muy individualista”. Este científico con amplia experiencia en ensayos clínicos de oncología está tomándose un respiro de su trabajo mientras se asienta en la ciudad, donde quiere establecer su residencia permanente, por lo que va a clases de español 4 veces a la semana: “Queremos ser buenos vecinos y nos estamos esforzando en aprender el idioma”.

Confiesa estar “muy interesado en política, pero no en la división y el odio”, por eso decidió emigrar, así que intenta no prestar mucha atención a lo que pasa en la campaña electoral: “Vivía en un país carente de valores”. Mark cree que “todo es posible” tras los comicios del día 5, pero no quiere ponerse en lo peor.

Antes de establecerse permanentemente en Vigo, Beth Keenan y su marido (Dallas, Texas) vivieron de alquiler en Nigrán, cerca de Playa América. Pero ella tenía claro que quería vivir en la ciudad: “Siento que me ha tocado la lotería desde que estoy aquí”. Una de las mayores razones, aparte de la comida –su marido sufría constantemente del estómago en Estados Unidos “por los químicos que le echan allí a los alimentos”–, para venir a España es la “locura sin sentido” que viven en el día a día en Texas, por ejemplo, con las listas de prohibición de libros en bibliotecas públicas; así como la presencia de armas en la vida cotidiana: “Aquí nadie me va a disparar por la calle”, bromea Beth, quien todavía no procesa que “se puedan comprar armas en las tiendas de alimentación”.

Esta texana indica que sigue con muchísima preocupación lo que ocurre en su país a nivel político: “Estoy en contacto con mis amigos cercanos y trato de informarme, me preocupa mucho lo que pueda pasar en el mundo si las elecciones van mal”. La polarización del país ha afectado a su propia familia, ya que “nosotros somos demócratas y mis dos hermanos, seguidores de Trump”. Lo que más le aterra es la posibilidad de que la violencia se adueñe del país.

Jennifer Dixey (Bellingham, Washington): “La vida aquí está diseñada para la familia, allí es todo más individualista”

Esta auxiliar de conversación del noroeste estadounidense se sintió casi como en casa cuando fue destinada a un colegio vigués en medio de la pandemia: “Me recordó mucho a Seattle”. Y, aunque se esperaba que la gente fuese “algo más reservada”, enseguida se integró con su familia en la vida de la ciudad. “Como mi marido tiene raíces irlandesas, tenemos mucha afinidad con celebraciones como el Samaín o el Entroido”. También ayudó, como ella misma describe, “que la vida aquí está diseñada alrededor de la vida familiar y no del individuo, como en Estados Unidos”.

Aunque ahora vive con su familia en París, Jennifer asegura que ya están pensando en volver para quedarse. Todo ello con un ojo puesto en Estados Unidos: “Me siento afortunada de vivir fuera de esa atmósfera tan tensa”, señala, echando de menos “cuando las elecciones no eran un asunto tan controvertido”.

Roxana Recinos (Los Angeles, California): “La polarización va mucho más allá de la política: es sobre valores, identidad y futuro”

Roxana llegó a Vigo queriendo experimentar “una cultura diferente” y se quedó –actualmente vive en Porriño– por el gran “sentido de comunidad” que percibe en la sociedad gallega: “Hay un enorme equilibrio entre el trabajo y el tiempo libre, algo que es muy difícil encontrar en Estados Unidos”. Aunque todavía se está adaptando a su vida aquí, destaca por encima de todo la actitud de la gente, que “me recibió con los brazos abiertos desde el principio”.

Al igual que sus compatriotas, sigue con preocupación el proceso electoral estadounidense, eso sí, confiesa que “es raro hacerlo desde tan lejos, intento mantenerme al día de lo que pasa, pero no es tan intenso que cuando estás allí”. Apunta, además, que mitigar la polarización “será un reto muy difícil, gane quien gane” porque la división “va mucho más allá de la política, sino que es sobre identidad, valores y el futuro”.

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