El Concello de Vigo avanza en el rediseño de líneas de bus

Ocho firmas optan a encargarse del estudio encargado ante la perspectiva del fin de la concesión de Vitrasa en junio de 2025

La Farola, con buses que van hacia los dos sentidos: Coia y A Doblada.

El Concello de Vigo ha convocado para mañana la mesa de contratación de la que surgirá el proyecto elegido para reformular el transporte urbano en la ciudad, necesitado de una reformulación cuando restan menos de dos años para el final de la actual concesión a Vitrasa, que vence el 7 de junio de 2025. Este proceso de licitación coincide con un momento de dificultades para el servicio, en parte por un ajuste de líneas importante tras el cierre al tráfico rodado de la Porta do Sol, entre otros muchos factores en los que no es el menor el conflicto laboral que vive la concesionaria.

El proceso para la elaboración del nuevo estudio de transporte urbano, dotado con una partida de 400.000 euros, comenzó el pasado mes de abril y ya ha ido dando pasos. Into Galicia Consulting es la firma encargada de seleccionar a los opositores a redactar el complejo informe, labor para la que en mayo se preseleccionó a ocho empresas o uniones temporales de empresas. Mañana se abrirán las proposiciones evaluables a través de fórmula.

El rediseño de líneas no será el único punto central del nuevo proyecto. También se tendrán muy en cuenta la modernización del servicio, aumentando la comodidad de los usuarios y la idoneidad de los vehículos. Vitrasa ha incorporado en los últimos meses nuevas unidades pero la relación con el Concello no es la ideal por los problemas laborales y por la reclamación de una compensación al Gobierno municipal todavía pendiente.

Nudo gordiano

La cuestión es que la reorganización de los recorridos de los autobuses es imprescindible. En especial, en las muchas líneas afectadas por el cierre al tráfico de la Porta do Sol hace ya tres años y medio. Sin esa vía de comunicación entre las dos partes de la ciudad que se extienden desde el Casco Vello, los autobuses dan vueltas importantes a nivel de kilómetros y de tiempo.

Especialmente sensible es el nudo gordiano del último tramo de la calle García Barbón y su intersección con la calle Colón. Con autobuses que reculan para después volver a subir y/o pasan por paradas sin parar para no despistar a los usuarios, ya que coinciden en el recorrido los que van hacia Camelias y Pi y Margall y los que se dirigen hacia La Doblada. Un galimatías a resolver.

Contenido patrocinado

stats