El conflicto del metal se aviva en Vigo con más días de huelga
Sindicatos y patronales tensan la relación laboral con cruce de acusaciones y la negociación del convenio parada
Los sindicatos convocantes de la huelga del metal de la provincia de Pontevedra tensan un poco más la cuerda con nuevos paros para los días 12 y 13 de julio que se sumarán a los de la próxima semana, el 6 y 7.
El sector vivió ayer la cuarta jornada de huelga con Vigo como epicentro de las protestas y una multitudinaria manifestación -esta vez pacífica- que colapsó buena parte de la ciudad toda la mañana. “Nin un paso atrás", gritaban los líderes sindicales ante lo que consideran “una provocación de las patronales” de exigir parar la huelga para poder retomar la negociación del convenio. “Dependerá de ellos (la parte empresarial) si seguimos en esta situación, sólo calientan la silla, no tienen ganas de negociar. Seguiremos hasta que los compañeros aguanten”, indica Xulio Fernández, responsable de industria de la CIG en la comarca viguesa.
Los sindicatos ponen como ejemplo los acuerdos alcanzados tanto en A Coruña, como en Lugo y Ourense: "Qué pasa con la provincia de Pontevedra, es diferente del resto. Esto no es un juego de tronos, queremos una solución y el convenio que se merecen los trabajadores", esgrime Celso Carnero, de CC OO. Desde UGT, el secretario de negociación colectiva José Carlos Casal acusa a la parte empresarial de “apostar por el conflicto porque sin sentarnos a negociar no vamos a ningún sitio".
Y ahí se enreda todo porque los representantes de los trabajadores aseguran que no van a ceder y que mantendrán la huelga mientras se negocia y las patronales piden totalmente lo contrario “para tratar el convenio en un clima de tranquilidad”. Así que la figura de un mediador laboral empieza a coger fuerza como ocurrió en la huelga del metal de 2009 que duró casi un mes.
Caos de tráfico
La jornada del miércoles se desarrolló sin apenas incidencias -un par de contenedores fueron quemados-, bajo la consigna sindical de llevar a cabo una marcha pacífica. “No somos terroristas ni vándalos”, decían desmarcándose de los actos violentos llevados a cabo por un grupo de personas la semana pasada en Ifevi.
La manifestación -custodiada por un amplio dispositivo policial- causó un gran caos circulatorio en el entorno de Praza de España a las 9 de la mañana, hora punta. Los huelguistas continuaron por Gran Vía, Praza América, Calle Coruña y Beiramar hasta el edificio de la Xunta donde hicieron una primera parada para acabar junto al Concello. Mientras, grupos de piquetes controlaban los accesos a algunas empresas que los sindicatos tienen identificadas por “coaccionar a sus trabajadores” para que no secunden la huelga, que continúa.
"Hay miedo a represalias por ir a trabajar", dicen las patronales
La cuarta jornada de huelga del metal dejó a parte de la industria con la actividad tocada, entre ellas empresas de metalmecánica, talleres de reparación de coches, auxiliares del naval y los propios astilleros que, pese a tener la mayoría convenio propio, se ven arrastrados. Los sindicatos califican de éxito la convocatoria con “un seguimiento muy alto”, mientras que las patronales (Asime, Instalectra y Atra) lo rebajan al 40% y lamentan que “hay muchos trabajadores que no se atraven a ir a su puesto por miedo a represalias”.
Critican que los sindicatos “pretendan ahora hacer un lavado de cara con manifestaciones pacíficas después de la violencia y agresiones arengadas desde los propios responsables sindicales que convocaron la huelga”. La parte empresarial insiste en la necesidad de poner punto y final a los paros “para retomar la negociación con normalidad” y recuerdan que el último convenio fue firmado por CC OO y UGT con una actualización salarial del 5,7% de incremento en enero de 2023.
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