Atlántico

MIGUEL CONDE-LOBATO PRESENTÓ SU NOVELA “LOS LOBOS NO PIDEN PERDÓN”

“La clave de la novela es que logre ser impactante y adictiva para el lector”

 Publicista reconocido, da el salto al mundo de la literatura como respuesta a un cambio drástico de prioridad. Ayer, en compañía de Antón Reixa, presentó en Vigo su ópera prima “Los lobos no piden perdón”, novela de la que también habló para los lectores de Atlántico.

Miguel Conde-Lobato, ayer con Antón Reixa en Vigo.
Miguel Conde-Lobato, ayer con Antón Reixa en Vigo.
“La clave de la novela es que logre ser impactante y adictiva para el lector”

Reixa ejerció de anfitrión en su presentación en Vigo, ¿qué relación tienen?
Antón y yo compartimos inquietudes audiovisuales, es una persona a la que admiro mucho. Tiene una sensibilidad especial para convertir en actualidad las cosas, además es un referente en el mundo cultural gallego. Por otra parte, los dos tuvimos un accidente el mismo año, 2016, en distintos meses que hizo que nos replanteásemos nuestros referentes. Él estuvo en coma y yo pasé varios meses en una silla de ruedas, con una rehabilitación muy larga. Entonces me planteé hacer cosas que me apetecían  y que iba postergando, como escribir una novela. 
 

¿Modificó sus prioridades?
Totalmente. Me di cuenta que solo tenemos una vida. Vendí mi participación a mis socios de Madrid, con los que sigo teniendo muy buena relación. Solo me quedé con la agencia de Coruña. El tiempo que invertía viajando lo dedico ahora a contar historias, a través de la literatura o a través del audiovisual con el objetivo de compartir relatos interesantes. Me interesa un ritmo de narración fluido, muy sencillo de leer, pero que no renuncie hacer pequeñas reflexiones de fondo social o pensamientos sobre la condición humana.
 

¿Por qué escogió la novela negra?
Por devoción. Es el género que más me gusta y donde me siento más cómodo. Me entusiasma el suspense en general, y aunque aquí no hay, no renuncio a hacer algo de terror.
 

En la trama plantea hasta donde hay que ceder para conseguir un objetivo en nombre del bien común. ¿Es una invitación a la reflexión?
Es un dilema al que se enfrentan muchos profesionales de la comunicación, en ocasiones se pueden sentir manipulados o utilizados. Con este planteamiento invito al lector a involucrarse, a entender las opciones de la sociedad y el entorno del protagonista. El asesino solo hablará con una persona y elegia a un joven e inexperto periodista, que será su conexión con la sociedad. Es un pequeño gran homenaje a los periodistas, que tienen tanto protagonismo en el mundo y su compromiso por la verdad. Ahora la comunicación es muy rápida, donde fenómenos como  postverdad atentan contra la credibilidad.

El caso de un asesino en serie se va complicando cada vez más. ¿Es una estrategia para enganchar al lector o son exigencias del guión?
Procuro que el lector participe en la historia. La clave es que logre ser impactante y adictiva para el lector.
Pero además de escritor es publicista y como tal firmó una campaña de referencia “Vivamos como gallegos”.

¿Hubo un antes y un después?
La literatura y la publicidad son compartimentos estancos, que solo coinciden en la capacidad creativa. En este caso es el cliente el que quiere expresar y al que nosotros le damos forma. Es un traje a medida frente a un traje diseñado. “Vivimos como gallegos” es una de las campañas más coherentes que he hecho. Hace doce años del primer anuncio y ahí surgió la emoción cultural. El que paga lo hace porque cree en ello y quiere compartirlo con su público. El cliente es fundamental. Nosotros buscamos aglutinar todas las sensibilidades posibles en torno a la galleguidad. Supuso un chute de autoestima para los gallegos. Cuando salió la campaña no existía facebook y empezaba youtube, aún así fue la campaña más descargada en la publicidad española y se estudia en universidades americanas.