Carrozas a la carga en el último día de San Campio

La celebración terminó ayer sus seis días de fiesta con el esperado desfile, que remató en la iglesia de Valladares

Aitana Martínez
Publicado: 29 ago 2023 - 02:45 Actualizado: 29 ago 2023 - 08:18
La carroza do Sobreira, ‘O bribón o máis ladrón’.
La carroza do Sobreira, ‘O bribón o máis ladrón’.

Valladares despidió ayer las fiestas de San Campio con su curiosos desfile de carrozas hasta la iglesia del barrio, que no dejó indiferente a nadie.

La misa y la procesión daban comienzo a una jornada que no terminaría hasta bien entrada la noche, ya que, aunque el día grande de las fiestas fue el domingo, el lunes es un día mucho más esperado por los vecinos. Desde las nueve de la mañana, las dos carrozas participantes de este año comenzaron cada una su característica procesión, encontrándose en la carretera general y terminando, a la vez, en la iglesia de Valladares, donde darían el pistoletazo de salida de un día en el que la comida y la música eran las protagonistas.

La carroza do Sobreira y la da Garrida llegaban por la puerta grande a la plaza a las dos de la tarde, donde las esperaban cientos de personas, una expectación que era amenizada por la Coral Polifónica San Mamede de Zamáns. Ya avisaba la familia Alonso: “El ambiente se enciende cuando llegan”, y así fue.

Las charangas pusieron ritmo a una entrada triunfal de tres tractores y dos chimpines abarrotados de personas que bailaban al son de la música. La carroza do Sobreira, o ‘O bribón o máis ladrón', presidida, irónicamente por Juan Carlos Alonso, destacó con su simpática temática en referencia al rey emérito. Alonso definía la elección del tema como “cosas que hay que hacer, hay que darle un poquito a la cabeza”. Los participantes disfrazados de jeques árabes lanzando dinero a los vecinos desde un tractor camuflado como un velero lo decían todo, sin articular ni una sola palabra.

Más de 15 días fue lo que le llevó a los voluntarios de la organización decorar los dos tractores y chimpines, cedidos por los vecinos, que conformaban la vistosa comparsa.

La da Garriga carecía de un tópico igual de llamativo, pero eso es lo de menos para los asistentes mientras se despache churrasco, chorizo o jamón, tal y como lo hacían las dos carrozas.

Los más pequeños disfrutaban del último día de San Campio en su oportunidad final para montar en las atracciones. Sin embargó, la fiesta terminó con una verbena que dió punto y final a seis días de celebración.

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