VIGO

Cáritas alerta de pobreza estructural y amplía su cobertura a inmigrantes

La organización diocesana amplía su cobertura a inmigrantes con ropa, dinero o pago de alquiler. Considera que hay grupos que se han quedado fuera de la recuperación económica y que necesitan ayudas ya que los ingresos por trabajo no son suficientes .

Gonzalo Davila es desde 2016 el director de Cáritas diocesanas de Tui-Vigo.
Gonzalo Davila es desde 2016 el director de Cáritas diocesanas de Tui-Vigo.
Cáritas alerta de pobreza estructural y amplía su cobertura a inmigrantes

Cáritas, la organización diocesana que trabaja directamente en el medio social, no ve la recuperación económica, aunque tampoco la niega. O de forma más precisa, reconoce que existe y es visible pero que al mismo tiempo hay grandes grupos que parecen haberse quedado fuera de ella y son ya diez años así, desde 2008, explica su responsable en Tui-Vigo, Gonzalo Davila, quien cumple su segundo año al frente. El empleo de baja calidad sería ahora una causa de  llevar a familias a los límites de la exclusión social.

Advierte Davila de que a los miles de vecinos de la diócesis a los que atienden con ropa, dinero o el pago del alquiler del agua o la vivienda, se han sumado cientos de inmigrantes recién llegados en oleadas a España, sobre todo venezolanos, muchos de ellos a Galicia desde hace dos años, en especial a lo largo de 2018 y 2019. 

"No notamos como se debería la recuperación, la gente que acude a Cáritas está realmente muy necesitada, y aunque podemos decir que en grandes dimensiones sí hay más nivel económico, no pasa con la gente más humilde", señala el director de Cáritas, quien está convencido de que después de un lustro se ha recado un pobreza estructural de difícil solución.

"La realidad es que  ahora, cada vez más a menudo, aunque haya personas que logran un trabajo es muy precario y no les llega para mantenerse, así que necesitan un complemento, y ahí entra Cáritas", señala. 
Cáritas mantiene que "existe un grupo muy numeroso de personas a las que le resulta muy difícil salir de los umbrales de exclusión social debido a que, a pesar de ser personas activas, combinan salarios bajos, con jornadas parciales indeseadas y una temporalidad recurrente".

UNOS 10.000

"La cuestión está en que las familias no tienen ingresos suficientes porque no hay estabilidad laboral", señala por su parte Gonzalo Davila. 
Según sus cifras, todavía provisionales, mantienen un volumen de asistencia y ayudas similar la  otros años, en torno a 10.000 personas al año en el total de la Diócesis de Tui-Vigo, que se divide entre  Cáritas Diocesanas y Cáritas de las parroquias. En el primer grupo hay unas 2.300 personas a las que ayudan en el pago de alquileres y de la factura de electricidad o suministros para la casa. Otras familias reciben varias ayudas, contabilizándose 3.500 este año. Por su parte, las distintas Cáritas parroquiales de Tui-Vigo anota otras 3.100 familias, que suponen  unas 8.000 personas, sumando así 10.000 con datos aproximados pero muy cercanos a la realidad. "A veces nos faltan datos concretos para tener un cálculo perfecto, ya que mientras algunos son de Cáritas diocesanas, exactos, otros nos llegan de las parroquias, que tardan en darlos, pero andamos igual que en 2018, puede haber mil personas menos como mucho que no necesiten ayuda, es algo, pero no tan significado teniendo en cuenta los datos", señala el director de Cáritas. "Puede haber mejoría pero no es significativa para muchas familias,  donde ahora quizá entra  un sueldo pero es un trabajo tan precario que no resulta suficiente", señala, apuntando al riesgo de exclusión social que se mantiene de forma permanente sobre miles de personas. 

Un amplio equipo para hacer frente a mil necesidades

Cáritas mantiene un presupuesto anual que se sitúa de forma habitual en torno a dos millones de euros,  una cifra que en los últimos años prácticamente no ha cambiado. Y  que se mantiene gracias a varios aportes, en este caso subvenciones de la Xunta, europeas y de socios y donativos privados.  Gonzalo Davila señala que una parte de lo consignado es para pagar a los 35 empleados que están en la organización como profesionales. Puede parecer mucho, pero advierte de que su presencia es clave para que todo funcione de forma correcta y sacar rendimiento. 
" Hay que mantener a la gente que necesita ayuda, pero también a los técnicos que tenemos, que resuelven los problemas, buscan ayudas y se ocupan de  atención a familias", advierte.
Entre este personal se encuentran un psicólogo y una abogada, y  además hay responsables de un centro de atención de día, otro de menores con cuatro personas trabajando para niños que deriva el servicio tutelar de menores y una escuela infantil  así como cinco personas más en el proyecto textil , una tienda abierta en Urzaiz el pasado año. 
En definitiva, según sus datos, la crisis sigue estando ahí, al menos para las personas que acuden a Cáritas, que cuenta con unos 600 voluntarios para poder cumplir con su misión, si bien han notado que la mayoría son mayores y el relevo no acaba de llegar.