Aulas Abiertas necesita 30.000 euros para su próximo proyecto
vigo
La ONG viguesa trabaja desde hace diez años con escolares en zonas pobres de Perú
"Necesitamos una donación de 30.000 euros para poner en marcha una Casa de Acogida para familias". Pilar Muñoz, directora de Aulas Abiertas, no pierde la sonrisa mientras explica la gran necesidad de ayuda que tienen en el tercer distrito más pobre de Perú. A su lado, Pilar López, la secretaria del proyecto, pone cara de resignación: "Acabaremos sacándolo de algún sitio", asegura.
Antiguas alumnas del Amor de Dios, llevan diez años trabajando en Cajamarca, manteniendo siete comedores escolares con 850 niños. Aunque son conscientes de la dificultad de sostener sus proyectos con los 8 euros mensuales de los 500 socios, necesitan asumir nuevos retos inspiradas por mujeres como Maruja. Sin haber cumplido los treinta, tiene cuatro hijos menores de doce años, de los que tres son beneficiarios de los comedores de Aulas Abiertas. Vive en la calle y se sustenta con lo que le dan por lavar a mano la ropa de sus vecinos. "La última vez que los visité su hija mayor me contó como su padre, que está casado y tiene hijos, pegaba a su madre y después la violaba delante de ella sin que sus hermanos pudiesen hacer nada; ¿cómo podemos quedarnos paradas?", reflexiona Muñoz.
Para poner solución a esta tragedia estarán hoy en la planta segunda del hotel Axis, en María Berdiales, con una exposición de arte solidaria. Con precios que oscilan entre los 100 y los 1.000 euros buscan recaudar fondos en primer lugar para los comedores, para la residencia y lo que quede se destinará a iniciar el sueño de la Casa de Acogida.
"Mi marido me recuerda constantemente que yo vivo en Vigo, no en Cajamarca, pero no puedo evitar pasar mentalmente los euros a soles en cada compra que hago", reconoce Pilar Muñoz, que admite que le duele gastar en ropa. "Los proyectos de Aulas Abiertas nos han influido totalmente". Las siete integrantes de la directiva se reúnen todos los jueves y mantienen un contacto diario para solventar problemas que surgen. "Ahora nos enfrentamos al tratamiento de una mujer a la que le diagnosticaron cáncer; tiene tres hijos que sobreviven en el hueco de una escalera", cuenta Pilar López, y señala "allí la dejarían morir, porque lo asumen como inevitable". Emocionadas recuerdan el caso de Sonia, una de sus niñas que murió recientemente de leucemia. "Lo único que pudimos hacer fue pagarle la morfina para que al menos no tuviese dolor".
Pese a los momentos tristes, destacan las grandes satisfacciones que Aulas Abiertas les aportan. Muñoz viaja una vez al año a las zonas en las que operan. "Les gusta vernos y comprobar que nos preocupamos". Afirma que cuando la ven llegar "la escena me recuerda a la película ‘Bienvenido Mr. Marshall’, salen a recibirme con flores y con la banda del pueblo, que son tres chicos tocando; todos los niños acuden a abrazar; realmente es muy emocionante".
Aulas Abiertas recorren las parroquias para informar y captar socios, organizan cenas benéficas y espectáculos solidarios. "Recibimos ingresos anónimos desde Alemania y aportaciones regulares, pero nunca es suficiente", reconocen. Todo el dinero que envían a Perú es administrado por monjas del Amor de Dios y de Carmelitas que compran la comida directamente. "Cada mes recibimos los extractos de gastos, sabemos que todo está bien gestionado, pero los proyectos aumentan".n
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