Los peculiares 'balcones' al Val Miñor
VALMIÑOR
La moda de la instalación de mobiliario urbano en lugares peculiares como atractivo turístico o para fomentar los selfis se completa en la comarca con la colocación del de Prado, Morgadáns, en agosto de 2020
nnnLa moda de los mejores bancos del mundo también está presente en el Val Miñor. Seis años después de que el icono redondelano de los selfis apareciese de la noche a la mañana instalado como por arte de magia en el "Campo da Rata", Nigrán, Baiona y Gondomar se suben al carro de las autofotos dando el primer paso la villa marinera con la instalación, en mayo de 2018, de tres elementos luminosos con forma de estrella de cinco puntas. Un concepto diferente al emplazarse prácticamente a nivel del mar y en pleno puerto Baionés que apuntan a la muralla de Monteboi. Sus formas hacen un guiño al mar, pero también a los marinos de antaño que se servían de los astros duran te sus rutas de navegación nocturna para no desorientarse en plena travesía. Fue inaugurado durante el mandato del popular Ángel Rodal.
Tan sólo nueve meses después Nigrán estrenó el suyo, se encuentra en la parroquia de Chandebrito y en este caso se materializó por iniciativa de una peña ciclista. Este es sin duda el que más trasfondo sentimental tiene de los tres desligándose en cierto modo del materialismo inducido por el fenómeno selfi. En Febrero de 2019 la "Peña Ciclista Val Miñor Os mansos y Os Bravos" instalaba en el entorno de O Castro un elemento tallado en madera maciza de 200 kilos bautizado como "O banco do encontro". Su colocación responde a un homenaje a "Ñito" y Diego, dos miembros de la agrupación deportiva que perdieron la vida atropellados por un octogenario en Oia en el suceso de 2016. Desde él la panorámica es impresionante, la vista cenital del barrio nigranés se entremezcla con las imponentes montañas apoyadas sobre el Océano Atlántico pudiendo apreciarse parte de Baiona.
El último en unirse al movimiento fue la entidade menor de Morgadáns, concretamente en el lugar de Prado. Bajo la denominación "Balcón do Val Miñor", Concello y entidade procedieron a su instalación en agosto del pasado año como reclamo turístico y para la puesta en valor del lugar. La estampa que ofrece es similar a la de Chandebrito mezclándose desde aquí los paisajes de interior y de costa. Transmite una extraña sensación de tranquilidad y paz que no causa indiferencia precisamente. La conclusión que se puede obtener tras finalizar el recorrido por los cinco mejores bancos de la comarca es que las playas no lo son todo. Si bien funcionan como el atractivo estrella de dos de los tres municipios, la riqueza paisajística y natural del Val Miñor va mucho más allá que mera arena, sol y agua. A partir de aquí las posibilidades para disfrutar del entorno se disparan de manera exponencial. n
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