GTG abre las puertas a la luz bactericida en alimentación

Pese a que los primeros equipos con radiación UV-C estaban orientados a combatir el covid, el túnel de tratamiento 100% Nigrán denominado Tuvic da una vuelta al concepto

Norberto Gomes, uno de los trabajadores de la empresa, junto al equipo en funcionamiento que ya está vendido.
Norberto Gomes, uno de los trabajadores de la empresa, junto al equipo en funcionamiento que ya está vendido.

La Luz Ultravioleta de tipo C, UV-C, es una de las grandes olvidadas en la lucha contra la pandemia pese a tener una tasa de efectividad que roza el 100% en el caso de hongos, virus o bacterias, o al menos esto es lo que avala un informe del CSIC. En este sentido, la empresa GTG Ingenieros afincada en Porto do Molle en Nigrán apostó de lleno por esta variante de radiación para combatir el SARS-CoV-2, diseñando múltiples equipos orientados a la desinfección de objetos y de ambientes sin obtener la respuesta esperada.

Ahora, cuando la crisis sanitaria lleva en activo durante más de un año parece que han dado con la tecla adecuada abriendo un abanico de posibilidades muy amplio, lo que suscitó el interés de muchas empresas. Se llama Tuvic y está pensado para industria alimentaria, sobre todo para productos que huyen de los químicos como pueden ser los de tipo ecológico. Así, el túnel de tratamiento en tan solo 10 segundos en capaz de desinfectar panes y derivados, hortalizas, frutas u otros alimentos dejándolos listos tanto para su venta directa o posterior envasado al vacío. “En agosto de 2020 dada la baja aceptación de nuestras propuestas decidimos darle una vuelta orientando la radiación UV-C a industria”, explica el gerente de la compañía, Pedro García-Trejo, que a su vez lamenta la poca implicación obtenida por parte de las administraciones. El equipo es capaz de duplicar o incluso triplicar su duración al erradicar las esporas de hongos o levaduras que flotan en el ambiente y se depositan en la superficie de los alimentos.

Simplemente con exponerlos a la radiación en una dosis adecuada, alarga su fecha de caducidad y es completamente inocua para el alimento que se trate. Su funcionamiento es sencillo, la máquina está dotada de una cinta transportadora que introduce el producto en su interior y sale por el otro extremo ya tratado. La carcasa central está dotada de una ventana que permite observar todo el proceso porque al contrario de lo que se cree, una simple lámina de policarbonato neutraliza la longitud de onda que es dañina para la piel y todo queda reducido a una luz azulona, “que es lo que se ve”. García-Trejo explicó que por el momento el sistema ideado al 100% desde Nigrán está testado en alimentos contados, pero “las posibilidades son muchas”. Podría aplicarse en cárnicos o en lácteos como medida complementaria a la pasteurización, e incluso como sustituto de productos fitosanitarios que se utilizan por ejemplo en viñedos. Una conocida empresa vinícola se puso en contacto con ellos interesándose por un equipo que erradique los mohos provocados por el mildiu, oidio y botritis reduciendo el uso de sulfatación, que tendrían que diseñar a medida. “La lectura que obtenemos es que algo que nació en un principio para combatir el covid, ahora está teniendo muy buena acogida”, concluye.

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