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La UVigo estudia los beneficios de la marcha nórdica en cáncer

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La UVigo estudia los beneficios de la marcha nórdica en cáncer

Investigadores de Ciencias da Educación e do Deporte analizan los beneficios de la marcha.
photo_cameraInvestigadores de Ciencias da Educación e do Deporte analizan los beneficios de la marcha.
Los investigadores revisaron la literatura y lo comprobarán con 50 mujeres diagnosticadas
La práctica de la marcha nórdica (caminar moviendo de manera alternativa dos bastones) puede aportar diferentes beneficios a la rehabilitación de las personas que sufrieron un cáncer de mama. Esta es una de las conclusiones extraídas del artículo, publicado en el  European  Journal  of  Cancer  Care, que el alumno de doctorado de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte Jorge Torres realizó junto con los investigadores Carlos  Ayán, Iván Martínez y Miguel  Adriano Sánchez y que constituye la primera revisión de los estudios que, hasta la fecha, abordaron sus efectos en este colectivo. “Lo que muestra esta revisión sistemática, por todas las evidencias científicas, es que la actividad en sí es beneficiosa para esta población, pero también que hacen falta más estudios”, señala Torres, que, en el marco de su tesis de doctorado, desarrollará en los próximos meses un estudio piloto con la participación de cerca de 50 mujeres a las que le fue diagnosticada esta enfermedad y que supondrá la primera investigación que se realiza en España sobre los efectos de esta práctica deportiva en su rehabilitación. Basada en el uso de unos bastones “especialmente diseñados para impulsarte hacia delante mientras apoyas las articulaciones de tus extremidades”, la marcha nórdica o  nordic  walking es una disciplina “bastante común en los países nórdicos” y que para las personas afectadas por esta patología implica “muchos beneficios asociados al movimiento de los brazos”, explica Torres. El investigador destaca que, con respecto a actividades como caminar, su práctica proporciona unos “beneficios conjuntos en el conjunto hombro-brazo que permiten ganar fuerza y coordinación en una de las zonas más afectadas por el cáncer de mama”. Por una parte, el hecho de caminar con el apoyo de bastones “va a activar la musculatura de la espalda”, promoviendo “un trabajo no solo abdominal, sino de toda la cintura  escapular” y contribuyendo a la corrección  postural. A la vez, el gesto  biomecánico que supone esta práctica implica mejoras respecto “de otros efectos secundarios” derivados del tratamiento de esta enfermedad, como son las limitaciones en la movilidad de los brazos y el  linfedema.
 

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