El último baile de Javi Gómez Noya

Gómez Noya busca su segunda medalla olímpica a los 38 años en un triatlón marcado por una temperatura del agua alta y un amplio abanico de favoritos (23:30, Teledeporte)

Publicado: 25 jul 2021 - 03:10 Actualizado: 26 jul 2021 - 03:39
Javier Gómez Noya, en un entrenamiento antes de acudir a Japón.
Javier Gómez Noya, en un entrenamiento antes de acudir a Japón.

Probablemente es la última opción de medalla para un mito del deporte gallego y español como Javier Gómez Noya. El pentacampeón del mundo llega a Tokio en los que serán sus terceros Juegos Olímpicos a los 38 años. No es el favorito y tampoco se trata de su mejor competición a lo largo de su dilatada y notable trayectoria . Casi desde joven, el ferrolano vivió una especie de guerra circunstancial en los triatlones de los Juegos Olímpicos.

La próxima madrugada en España, con inicio a las 23:30 de esta noche y final sobre las 1:30, Gómez Noya buscará su segunda presea olímpica tras la plata de 2012 en Londres. A su edad, no figura como principal favorito, pero visto su rendimiento antes de la pandemia del Covid -ya que este curso apenas hubo competición-, es claro candidato al podio. Por delante del ferrolano parecen estar algunos deportisas, pero pocos. El francés Vincent Luis, el español Mario Mola o el noruego Kristian Blummenfelt son los que se situarían por delante en el mano a mano, pero pocos más. Después hay un buen número de candidatos al triunfo, pero ninguno mejor que el ferrolano.

Gómez Noya llega al triatlón de Tokio en lo que se intuye como su última aparición en unos Juegos, pero con su tenacidad y el año de aplazamiento, no se puede descartar que llegue a París. Su presencia en la cita nipona comenzó en julio de 2016, cuando una caída tonta en la bicicleta le provocó una fractura en el brazo y perderse un evento (Juegos de Río) en el que apuntaba al podio en pelea con los hermanos Brownlee y en un trazado que le iba como anillo al dedo. El calor y la dureza ciclista le gustaban.

Tendrá el primer factor en Japón, pero no el segundo aspecto. Un trazado plano en el vehículo de dos ruedas que invitará a la reagrupación tras la natación. Precisamente, el sector marítimo, con el agua a 30 grados de temperatura y una primera vuelta de hasta 900 metros, será clave. Mucho desgaste en un agua hirviendo y con intento de los especialistas en romper la carrera en este tramo. Gran parte de la presea del ferrolano pasa por estar en el grupo delantero y tirar para hacer una prueba dura, de desgaste y, con reagrupación o sin ella en bicicleta, que obligue a trabajar a los hombres rápidos en la carrera. La participación, limitada a 54 triatletas, deja poco margen para esconderse.

Y, tras todas las circunstancias, la medallas se jugarán corriendo. En esos últimos diez kilómetros definitivos. Ahí se necesita el buen día, rendir un poco más del máximo y Gómez Noya es un experto en hacerlo. A pesar de las decepciones olímpicas, que comenzaron en la no convocatoria para Atenas, la cuarta plaza con lesión en Pekín o la mencionada lesión en Río. Historia del deporte español.

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