El 27,5% de los adolescentes y niños sufre pobreza infantil
Lleva aparejado costes sanitarios, educativos y laborales que suman 63.079 millones cada año
El elevado nivel de pobreza infantil en España -el 27,5%- lleva aparejado costes sanitarios, educativos y laborales que suman 63.079 millones de euros al año, un 5,1% del PIB de 2019 o 1.300 euros por persona al año, según un estudio del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil.
Crecer en un hogar en situación de pobreza supone menores oportunidades de alcanzar un nivel de estudios elevado, mayor precariedad laboral, trabajos peor remunerados y mayores riesgos de padecer enfermedades físicas y mentales.
El informe presentado ayer, en un acto con la asistencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, analiza el impacto social y económico de la pobreza infantil en España y cuantifica los costes que suponen los efectos sobre la educación, el empleo, los ingresos laborales y la salud en la edad adulta, calculando además la pérdida de ingresos y el empeoramiento de la salud y la calidad de vida.
“Mantener índices de pobreza infantil tan altos, más del 27 %, genera que seamos un 5 % más pobres todos los ciudadanos de este país”, explicó el Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, Ernesto Gasco. Para la vicepresidenta primera y ministra de Economía y Transformación Digital, Nadia Calviño, “el coste de la pobreza infantil es demoledor”: “Un país rico como España no puede tener niños pobres, por una cuestión de justicia social pero también de racionalidad económica”.
Según los cálculos de la evaluación, realizada con la colaboración de la Fundación “la Caixa”, una persona que vivió en situación de pobreza en su adolescencia gana hoy unos 5.130 euros brutos anuales menos. Además, tiene una probabilidad de sufrir exceso de peso de un 36% y de depresión, un 12% superior. Estos costes individuales suponen también costes para el conjunto de la sociedad, explicaron las investigadoras Libertad González y Olga Cantó.
63.079 Millones de euros
Por lo tanto, teniendo en cuenta los costes asociados a la situación laboral y a la pérdida de salud, la pobreza infantil en España supone, como mínimo, 63.079 millones de euros al año, lo cual equivale a un 5,1 % del PIB de 2019.
El Alto Comisionado apostó por redoblar esfuerzos. “Sabemos el coste de no hacer nada y de haber sido negacionistas durante una década”, aseveró, quien anunció otro estudio “que arroje luz sobre las mejores políticas en el reto de país” de combatir la pobreza infantil.
La pobreza infantil se asocia con un 30 % más de probabilidad de tener mala salud en general, un 36 % más de padecer exceso de peso y un 12 % más de padecer depresión en la edad adulta.
Sumando los costes sanitarios y los asociados a la pérdida de calidad de vida, se estima que el coste total del exceso de peso es de unos 5.500 millones de euros anuales y de unos 579 millones de euros en el caso de la depresión. En total, el coste en términos de salud es de 6.079 millones de euros, un 0,5% del PIB. Además, las personas que en su adolescencia estuvieron en situación de pobreza tienen un 28% menos de probabilidades de alcanzar un nivel de estudios superior.
Sánchez garantiza que adoptará medidas “contra esta infamia”
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió ayer a seguir adoptando más medidas para luchar contra la “infamia” de la pobreza infantil porque, dijo, supone “una brecha moralmente inaceptable, socialmente insostenible y económicamente suicida”.
Sánchez explicitó ese compromiso en la presentación del informe sobre “El coste de la pobreza infantil en España, un análisis que revela que el elevado nivel de esta pobreza lleva aparejados costes sanitarios, educativos y laborales que suman 63.079 millones de euros al año, un 5,1 % del PIB de 2019 o 1.300 euros por persona al año. Se trata, según el jefe del Ejecutivo, de una “conclusión demoledora” ante la que hay que seguir adoptando medidas porque “ninguna sociedad decente puede resignarse a esta injusticia”.
“Ninguna sociedad debería acostumbrarse a la privación en la infancia y que eso sea una suerte de condena a tener menos oportunidades laborales en el futuro y minar la salud en la edad adulta”, añadió. Por eso dijo que su Gobierno no se resigna a aceptar esta “infamia” y seguirá impulsando políticas públicas eficientes que atajen esa brecha.
Sánchez destacó las decisiones que se fueron adoptando con él como presidente, entre las que citó la aprobación del ingreso mínimo vital (más del 42% de sus beneficiarios dijo que son menores de edad), el incremento de las prestaciones por hijo a cargo y “medidas valientes” como el aumento del salario mínimo.
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