Francia acelera el certificado covid ante el repunte de casos
El país galo impone mostrar el documento sanitario para acceder a la mayoría de lugares públicos
El Gobierno francés acelera la adopción del certificado sanitario para entrar en la mayor parte de los lugares públicos frente al repunte de la pandemia y ayer inició los trámites de urgencia para su adopción en la Asamblea Nacional. “El virus no se toma vacaciones”, advirtió el ministro de Sanidad, Olivier Véran, ante los diputados, para salir al paso de las críticas de la oposición que le acusan de impedir un debate parlamentario más sosegado sobre la cuestión.
El proyecto de ley, que debe implementar las medidas anunciadas hace una semana por el presidente, Emmanuel Macron, incluida la obligación de la vacunación para sanitarios y quienes trabajen con personas vulnerables, debía ser aprobado ayer antes de medianoche gracias a la gran mayoría de su partido en la cámara baja y pasar hoy al Senado. En lo esencial, la ley incluye medidas que persiguen fomentar la vacuna, frente al desafío de numerosos franceses que rechazan las inyecciones, al tiempo que establece la obligatoriedad del aislamiento para los casos positivos.
Para combatir los focos de antivacunas, Macron anunció que la generalización del certificado sanitario, que indica que una persona está inmunizada o tiene un test negativo de covid, para acceder a buena parte de los lugares públicos y medios de transporte. En un primer momento, será solicitado a la entrada de todos los lugares de ocio y cultura con más de 50 personas y, posteriormente, en una fecha todavía sin definir, también deberá tenerse para entrar en restaurantes, bares y transportes de larga distancia.
De esta forma, en pleno inicio del periodo vacacional estival, el Ejecutivo cuenta con que esa obligación incite a los más recalcitrantes a pasar por alguno de los centros de vacunación.
50 MILLONES DE VACUNADOS
El anuncio de Macron ya reactivó la campaña y el primer ministro, Jean Castex, indicó que el objetivo de 40 millones de personas con al menos una dosis de la vacuna, que se esperaba para finales de agosto, se va a alcanzar antes de que termine julio y fijó un nuevo objetivo, más ambicioso: tener 50 millones de inmunizados antes de finales de agosto. “Mientras estamos debatiendo el virus sigue actuando”, advirtió Véran, que recordó que la incidencia de la variante Delta del virus está provocando una nueva explosión de contagios, que se han doblado en una semana y que en las últimas 24 horas alcanzan los 21.000.
Si no se hace nada, dijo, a finales de verano habrá un pico pandémico y los centros hospitalarios, que en la última semana han visto incrementarse los ingresos un 37 %, volverán a estar en tensión. El ministro esgrimió ese repunte de la pandemia para justificar la urgencia con la que el Gobierno quiere adoptar esta ley que, a su juicio, recoge el buen equilibrio entre el combate de la pandemia y la recuperación de la vida social.
Un 96% de las 18.000 personas que fueron declaradas positivas en Francia en las últimas 24 horas de ayer no estaban vacunadas, destacó el primer ministro, Jean Castex, que hizo un nuevo llamamiento para que se inmunicen los que no lo han hecho.
“La vacunación funciona”, insistió el primer ministro, antes de confirmar que las personas que están inmunizadas ya no tendrán que aislarse, como hasta ahora, cuando sean contacto de una persona positiva por covid.
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