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La planta de biomasa de Curtis surte de luz a 10.000 hogares

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La planta de biomasa de Curtis surte de luz a 10.000 hogares

El  exterior de la planta.
photo_cameraEl exterior de la planta.
Una de las principales ventajas de esta central coruñesa es que ayuda a limpiar de restos los montes

n n n La energía renovable da un gran paso en Galicia con la puesta en marcha de la planta de biomasa de Curtis (A Coruña), la más grande de la comunidad y de las mayores de España, que aprovecha los restos forestales que antes no tenían salida y podían ser un foco de incendios para dar energía a unas 10.000 viviendas. Tras el parón sufrido a raíz del coronavirus, después de haber empezado a comercializar energía el 17 de enero, la planta de Greenalia está prácticamente a pleno rendimiento para tratar anualmente 500.000 toneladas de restos de biomasa forestal con una potencia instalada de 50 megavatios.
Una de sus principales ventajas tiene que ver con la limpieza de los montes, ya que hasta ahora, los restos de madera que quedaban tras las talas no tenían ninguna salida y "generaban problemas como incendios forestales o la generación de plagas", explica el director de operaciones de Greenalia, Mauro Coucheiro, en una visita por las instalaciones. "En 2019 se cortaron en Galicia cerca de 10 millones de metros cúbicos de madera y, en cada explotación forestal, el 25 % de lo que sale de madera se queda en el monte en forma de restos", detalla Coucheiro.
Con la puesta en marcha de la planta de Teixeiro, en Curtis, estos restos de eucalipto y pino se revalorizan y suponen un beneficio también para el dueño del terreno, que se ahorra el coste de triturarla, unos tres euros por tonelada. Diariamente llegan a estas instalaciones, que se encuentran en una parcela de 103.000 metros cuadrados, 80 camiones cargados de sobras forestales, la mayoría de las provincias de A Coruña y Lugo, recogidas en unos 100 kilómetros a la redonda.
Tras una inversión de 135 millones de euros, la única planta gallega que utiliza biomasa forestal genera 150 puestos de trabajo fijos -40 de ellos en planta y 110 en montes-, a los que hay que sumar los puestos indirectos. Una vez llega este combustible forestal, se tritura para generar vapor, que mueve una turbina eléctrica, explica el jefe de proyecto de Greenalia en la planta, Manuel Bueno. El primer edificio que trata la materia prima es el de cribado, donde se quitan las arenas y metales que pueden provocar una combustión "menos eficiente". A partir de ahí, se transporta por una cita al silo de biomasa con capacidad para almacenar 6.000 toneladas. La caldera de vapor, de la empresa finlandesa Valmet, es la "mejor tecnología" del mercado, destaca Bueno.

ahorro de agua
El proceso de esta planta añade un ahorro inusual, el de agua. Gracias a los aerocondensadores, solo utilizan 15 metros cúbicos por hora, menos que "cualquier lavandería", asegura el jefe de proyecto. Las cenizas de esta combustión son su principal residuo, pero una normativa europea que entrará en vigor previsiblemente en 2022 permitirá que lo comercialicen "como abono", un paso que "sería ideal porque cerraría el ciclo completo de la biomasa", afirma Manuel Bueno.
Después de haber parado durante el estado de alarma entre el 31 de marzo y el 10 de mayo, ultiman las pruebas de rendimiento para ponerla cuanto antes a pleno rendimiento, que supondrá unas 8.000 horas de funcionamiento al año.
La compañía gallega Greenalia, con sede en A Coruña, es un productor independiente de energía con tecnologías renovables, pues sus proyectos usan solamente viento, sol y biomasa forestal para generar electricidad. Desde 2017 está presente en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). n

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