Galicia

Un exalcalde de Sada dice que Meirás es "propiedad privada"

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Un exalcalde de Sada dice que Meirás es "propiedad privada"

Aspecto que ofrecía la sala de vistas donde se desarrolla el juicio por el Pazo de Meirás.
photo_cameraAspecto que ofrecía la sala de vistas donde se desarrolla el juicio por el Pazo de Meirás.
El juicio por la propiedad del pazo coruñés comienza con la declaración de los testigos de las partes

n n n El alcalde de Sada (A Coruña) entre 1979 y 2007, Ramón Rodríguez Ares, quiso zanjar en la mañana de ayer, en la primera jornada del juicio por la propiedad del Pazo de Meirás, ubicado en esta localidad coruñesa, la polémica sobre su legitimidad al asegurar que "siempre fue propiedad privada". Según el regidor, dos administraciones, la Diputación y el Ayuntamiento de A Coruña, se interesaron por la compra del pazo en los primeros años de la década de los 80, por lo que es "correcto" que desde las administraciones públicas se reconociese que la propiedad era de la familia Franco. "Una cosa, para recuperarla, tiene que haber sido antes de alguien, eso siempre fue una propiedad privada", enfatizó el primer testigo en declarar a instancias de los herederos de Franco.
El juicio por la reclamación del Estado de la propiedad del Pazo de Meirás, que se celebrará durante toda la semana en el Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña, cuenta con la Abogacía del Estado como parte demandante y como intervinientes que también solicitan la devolución de la propiedad al patrimonio público están la Xunta, la Diputación de A Coruña y los ayuntamientos de Sada y A Coruña. Como parte demandada se personaron seis miembros de la familia Franco y una sociedad mercantil, cuya defensa sostiene que Franco compró el inmueble a la familia Pardo Bazán.

“expulsaron a mi abuela"
En esta primera jornada comparecerion como testigos un guardia hortelano del pazo hasta 1990, dos vecinos de Meirás, un funcionario del Ayuntamiento de A Coruña, el alcalde de Sada desde 1979 hasta 2007 y un amigo de la familia Martínez-Bordiú Franco. "A mi abuela la expulsaron de su casa", relató el vecino de Meirás Juan Pérez Babío, de 70 años y residente este pueblo casi toda su vida, uno de los cuatro testigos de ayer a instancias de la Abogacía del Estado y que señaló que a su abuela le quitaron sus tierras para ampliar la propiedad del pazo.
Sobre los trabajadores del pazo a cargo del erario público, indicó que recuerda las estancias de Franco en verano, acompañado por personal de seguridad de la Guardia Civil y "otra serie de personal antes de la llegada de él" que pertenecía, reiteró en varias ocasiones, a la Comandancia de Obras (albañiles, pintores o electricistas) y jardineros del Ayuntamiento de A Coruña. Durante el resto del año "siempre" había agentes de la Guardia Civil en un acuartelamiento que está a cien metros del cierre perimetral del pazo para vigilarlo, y dentro "solía haber dos parejas" de agentes que pertenecían a la Comandancia y residían en una casa intramuros, además de guardias hortelanos.
El primer testigo de la jornada fue  el guardia civil jubilado José Suárez Rozas, de 80 años, que permaneció en el pazo como vigilante desde 1982 hasta 1990 y que alegó que no recibía ninguna cantidad económica de la familia Franco por sus tareas, que consistían en "vigilar aquello y cortar zarzas por los caminos".
Un funcionario del Ayuntamiento de A Coruña desde 1988, que estuvo destinado en el departamento de gestión de suelo y patrimonio, Arturo Abad, elaboró un informe sobre las asistencias que el Ayuntamiento de A Coruña realizó en los años 60 y 70 del servicio de extinción de incendios que transportaba agua a Meirás en julio y agosto sin percibir un reembolso.
El segundo y último testigo de los herederos ayer, tras la renuncia a la declaración del secretario particular de Carmen Polo y de Carmen Franco Polo después del fallecimiento del dictador, fue un amigo de la familia Martínez-Bordiú Franco y suegro de una de las demandadas, Luis Fernando Quiroga Piñeiro, que asumió labores de gestión durante la rehabilitación del pazo tras el incendio en 1978. 
"Carmen tenía miedo a la obra pero eso nunca lo hemos hablado -dijo tras ser preguntado por si tenía dudas de si era la propietaria-, ni ella conmigo se sinceró en ningún momento sobre ese tema, en la época de Carmen Franco ni se lo cuestionaba".

rehabilitación
Su relato, al igual que la comparecencia anterior, explica que la familia siguió disfrutando del inmueble tras la muerte del dictador y que, a partir del incendio, lo visitaban pero se alojaban en la Casa Cornide, en A Coruña. "La rehabilitación del pazo a raíz del incendio a mi modo de ver la pagó ella o la familia, hicieron un esfuerzo entre todos", abundó sobre las obras de rehabilitación, que empezaron en el año 1998 y finalizaron en 2002. "¡El esfuerzo económico que hicieron para ir un mes allí!", exclamó el testigo. n

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