Triatlón
El triunfo del ‘Árbol del Triatlón’
Con Iago Aspas en casa a la espera de comenzar mañana la pretemporada con el Celta, todo el celtismo mira de reojo al banquillo de la selección española, flamante clasificada para las semifinales de la Eurocopa. Y no porque por allí se muevan el seleccionador, Luis Enrique Martínez, el preparador físico Rafel Pol o el psicólogo Joaquín Valdés, todos ellos excélticos, sino poque junto a estos se encuentra el único representante del club vigués en la cita continental, el doctor Juan José García Cota.
El estradense, jefe de los servicios médicos del Celta, imparte también sabiduría en la selección absoluta desde hace más de una década y en la Federación Española desde antes. No es, pues, un recién llegado o alguien que pasa por ahí, sino una pieza más que configura la principal virtud que técnico y jugadores están destacando según avanzan rondas: el grupo. Es conocida la gran relación que une al galeno céltico con los jugadores, pese a que Luis Enrique ha rejuvenecido las convocatorias en los últimos años.
Además, Cota presenta ya un currículum que para sí querrían infinidad de futbolistas. Su primer gran torneo con la selección fue el histórico Mundial de Sudáfrica en 2010 y, dos años después, no se bajó de la primera plaza en la Eurocopa disputada entre Ucrania y Polonia em 2012. En esa época, era un miembro de aquel equipo de futbolistas de leyenda, con Vicente del Bosque a los mandos.
No se bajó después del barco cuando empezaron a venir mal dadas. Ni en el Mundial de Brasil, en el que la campeona se cayó en la fase de grupos; ni en la Eurocopa 2016, con Italia cruzándose fatalmente en los octavos; ni en el Mundial 2018 en Rusia, con Rusia dejando a España sin cuartos de final. Esa persistencia, en buena medida sentimental, le permite ahora disfrutar de otras semifinales de un gran torneo. Con el balance personal en tales lides de dos triunfos en otros tantos intentos.
Porque Juanjo Cota nunca ha ocultado la emoción que le produce formar parte de la selección española y seguir, desde la banda, el momento del himno en el arranque de cada partido. Incluso el pasado viernes, en San Petersburgo, también disfrutó de un momento especial cuando vislumbró una bandera de Galicia en la grada del estadio ruso. Uno de A Estrada, uno del Celta, lo agradeció en el alma.
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