Atlántico

SENTENCIA DEL PROCÉS

Protesta masiva y batalla campal

Barcelona, escenario de una manifestación de medio millón de independentistas contra la sentencia del "procés" mientras los radicales protagonizan el quinto día de violentos disturbios con la  Policía
Los radicales protagonizaron violentos incidentes en  Barcelona con barricadas, destrozos y quema del mobiliario urbano, enfrentándose a la policía.
Los radicales protagonizaron violentos incidentes en Barcelona con barricadas, destrozos y quema del mobiliario urbano, enfrentándose a la policía.
Protesta masiva y batalla campal

n n n Más de medio millón de personas, según la Guardia Urbana, se concentraron ayer en el paseo de Gràcia de Barcelona, muchas de ellas llegadas a pie de diferentes puntos de Cataluña para protestar contra la sentencia del "procés", en una jornada que termina de nuevo con disturbios en las calles. Las denominadas Marchas por la libertad, impulsadas por la ANC y Òmnium Cultural y que iniciaron su andadura el miércoles desde Vic, Berga (Barcelona), Tàrrega (Lleida) Girona y Tarragona -más una sexta columna de un solo día desde Castelldefels (Barcelona)-, confluyeron  en el centro de la capital catalana. Allí estaba convocada una manifestación a las 17,00 horas pero, ante el alud de gente, se convirtió en una concentración, que desbordó el paseo de Gràcia. 
La Guardia Urbana cifró la participación en 525.000 personas y los sindicatos independentistas convocantes, Intersindical-CSC e IAC, la aumentaron a 750.000 participantes. La concentración transcurrió en un ambiente festivo y pacífico -parecido al de las concentraciones de la Diada-, con numerosas esteladas y proclamas a favor de los líderes independentistas condenados por el Tribunal Supremo, sin registrarse incidentes hasta que fue desconvocada sobre las 18,30 horas. Sin embargo, en paralelo y al margen de esta manifestación, comenzaron a producirse disturbios, en el que los violentos por cuarto día consecutivo convirtieron Barcelona en el escenario de una batalla campal.

llamadas a la independencia
Desde el escenario de la movilización en paseo de Gràcia, situado a la altura de Diputación, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, llamó a las fuerzas independentistas a "defender y sostener una declaración de independencia".
El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, condenado a 9 años de cárcel por sedición, pidió  por su parte a los catalanes -a través de una carta leída por el vicepresidente de la entidad, Marcel Mauri- que se mantengan "unidos y no violentos" a pesar de "los intentos de escarmiento" y la "represión" por parte del Estado.
A través de Twitter, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, noentró en valoraciones políticas sobre la hoja de ruta y selimitó a aplaudir las "marchas por la libertad":  "¡Muchas gracias a todos los que habéis demostrado la fuerza cívica y pacífica del movimiento independentista! ¡Ganaremos y adelante, siempre adelante!", señaló.
Paralelamente, la tensión iba en aumento a pocas calles de distancia del escenario donde tuvieron lugar los parlamentos. Los enfrentamientos más graves se produjeron frente a la Jefatura de Policía, en la Vía Laietana, donde los radicales arrojaban objetos a los agentes que custodiaban el edificio, siendo detenidas al menos diez personas.
Estos incidentes se trasladaron después a la plaza Urquinaona. Centenares de personas, en su mayoría encapuchadas, encendieron varios contenedores, y mantienen enfrentamientos con la primera línea policial, a la que lanzan pirotecnia, piedras, botellas y otros objetos contundentes, mientras la Policía Nacional responde arrojando botes de humo, gases lacrimógenos y disparando pelotas de goma .

HUELGA GENERAL
Uno de los sindicatos convocantes, la Intersindical-CSC, calificó  la huelga general como la "más grande de la historia de Cataluña". Desde el Gobierno, el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, resaltó la escasa incidencia de la huelga general y dijo que la manifestación no había alcanzado la dimensión de otras concentraciones.
La huelga, que no contó con el apoyo de los mayoritarios CCOO y UGT, provocó la cancelación de 58 vuelos en el aeropuerto de El Prat. Tuvo una elevada afectación en el comercio (entre el 60% y el 80%), la enseñanza pública (42,5% -donde IAC es mayoritaria-) y las universidades (90%), y menor en la función pública (35%) y la sanidad (20%).n