Javi Díaz: "Hay que saber decir basta e irse con un buen sabor de boca"

El portero del Valinox Novás inició su carrera en 1992 en el Academia Octavio y el próximo sábado 18 la cerrará en la pista del San Pablo Burgos

Publicado: 11 may 2024 - 08:15 Actualizado: 12 may 2024 - 09:15
Javi Díaz, en el set de AtlánticoTV.
Javi Díaz, en el set de AtlánticoTV.

Javier Díaz Pérez, Javi Díaz (O Rosal, 1975), está a punto de jugar el que, probablemente, será el último partido de su dilatada trayectoria profesional. El portero del Valinox Novás inició su carrera en 1992 en el Academia Octavio y el próximo sábado 18 la cerrará en la pista del San Pablo Burgos, en la jornada final de la liga de División de Honor Plata.

Empezó a jugar en 1992, toda una vida.

Sí, son 33 años profesionalmente, porque 1992 fue el año en el que vine al Octavio en juveniles y di el paso medio profesional para empezar en esto de la pelotita.

Por entonces, Aznar no había llegado todavía a la Presidencia, Arantxa Sánchez Vicario estaba en el culmen de su carrera… Parece que pasaron dos mundos.

Es el año de los Juegos Olímpicos (de Barcelona). Sí, toda una vida. Tengo 49 años recién cumplidos y es media vida dedicándome al balonmano. Siempre digo lo mismo, me he dedicado a mi hobby, a lo que me gustaba hacer, y encima viviendo de ello y cobrando.

Evidentemente, es imposible esperar dedicarse tanto tiempo a una opción, incluso para la gente que empieza hoy en día, que hay muchos más avances y cuidados.

Creo que sí. Es muy difícil aguantar tantos años. Cuando yo empecé, la gente se retiraba a los treinta o treinta y pocos años. Últimamente, se ve que la gente va alargando más las trayectorias deportivas, pero también creo que mi puesto ayuda bastante a ello porque es menos lesivo de lo que puede ser un lateral o un pivote. Tenemos menos lesiones y podemos alargar (la carrera) un pelín más.

Además, nunca salió al extranjero, algo que choca.

Me lo han preguntado varias veces y es fácil de contestar. Hay que tener en cuenta que la Liga Asobal era la mejor del mundo. Sí que hubo alguna oferta, pero no me compensaba. Como buen gallego, me costaba salir. Además, aquí cada fin de semana jugabas prácticamente contra una selección mundial y entonces no te llamaba la atención salir.

Vivió esos años en los que la Liga Asobal era una maravilla y también la decadencia, que todavía se mantiene, ¿no?

Sí. He visto lo mejor, los años de oro, la decadencia y yo creo que ahora estamos otra vez en un buen momento, aunque no se acompaña en lo económico. La gente joven, al llegar a una edad, si quieren sacarle algo a esto se tienen que ir fuera. Pero en la Liga Asobal, por mucho que se hable de que no está bien, estamos llegando igual a finales europeas. El año pasado, el Granollers se metió en la ‘final four’, el Barça… Y aunque sea sólo el Barça, sigue siendo una liga muy atractiva, en especial para la gente joven.

Volviendo a su carrera, antes llevaba vídeos VHS en la mochila para ver a los lanzadores y ahora es otra cosa, ¿no?

Sí. Llevaba mi VHS en la mochila, llegaba a mi habitación y veía los partidos. Ahora, por una simple aplicación te pasan todos los cortes. También han cambiado los viajes. Antes, jugabas a las cartas y a todo, y ahora todo el mundo va con su móvil y prácticamente no hay ni convivencia. Me da pena.

En estos años habrá visto a cientos de porteros, ¿se ha fijado en alguno especialmente?

Sí, siempre sigues aprendiendo. A día de hoy, te sigues quedando con cosas. De pequeño, cuando usaba las cintas VHS, tenía mis ídolos: Mirko Basic, de la antigua Yugoslavia, Matt Olsson, que jugaba en el Teka, Peric…

Porque en balonmano, el portero es una figura clave. El jugador más determinante si está bien.

Sí. Recuerdo cuando volvió Sterbik para un Europeo por una lesión de Gonzalo, pensé: este torneo lo ganamos. Sólo por la figura de él. A lo mejor no paró tanto, pero sí las jugadas clave porque intimida al lanzador, aunque sea Karabatic o cualquier otro con experiencia. Saben lo que hay delante y que en esos momentos clave en los que va todo al doscientos por cien, va a estar en el sitio.

Entonces a los clubes hay que recomendarles que se gasten el dinero en el portero, ¿no?

Los puestos clave siempre son portero, lateral derecho y pivote. Y los más caros. Porque, al final, laterales derechos no hay, porteros hay pocos y un pivote que ataque y defienda es canela en rama.

Antes hablaba de los cambios en los viajes. También habrá visto el cambio en sus compañeros, que para algunos podría ser su padre.

Yo, deportivamente, me tomo los cafés con el cuerpo técnico, que son los que más se acercan a mi edad, aunque siguen siendo más jóvenes (risas). Hay mucha diferencia y a veces me pregunto qué hago aquí, pero soy un poco Peter Pan e intento meterme en sus cosas, aunque me queden lejos, como la música. El reguetón no me pega, pero intento entrar. Al final, lo de seguir en esto es tener el gusanillo de competir y, sobre todo, los viajes, que desconectas un poco de casa y sigues viviendo el balonmano.

¿Los jóvenes le preguntan sobre los porteros, sobre cómo lanzar?

Me preguntaban más antes. Ahora, igual está mal lo que voy a decir, pero están un poco resabiados. Se creen que los saben todo, aunque, como digo yo, en la viña del señor hay de todo y siempre algunos que pregunta más que otros.

¿Este va a ser seguro su último partido si no hay promoción?

Si no hay promoción, sí, será el último. Seguramente. No es una decisión de hace un mes. Hace un año y pico que lo decidí. Ya con 49 años, el cuerpo no responde, tengo la rodilla destrozada y hay que saber decir basta e irse con buen sabor de boca.

Y además, parando bien.

Sí, pero en los últimos años ya paro por experiencia. Me pongo allí y me dan, como si tuviera un imán (risas). La verdad es que lo he pasado muy bien y me voy con muy buen sabor de boca.

Contenido patrocinado

stats