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ECONOMÍA

PSA Vigo acepta mediación externa para desbloquear el conflicto laboral

Es la primera vez en sus 60 años de historia que empresa y sindicatos tienen que recurrir a esta medida 

Sentada de protesta de algunos trabajadores de PSA Vigo
Sentada de protesta de algunos trabajadores de PSA Vigo
PSA Vigo acepta mediación externa para desbloquear el conflicto laboral

El conflicto laboral en PSA Vigo por la sobrecarga de trabajo contará con una mediación externa. La dirección ha aceptado someter este asunto a una mediación a través del Consello Galego de Relacións Laborais. Será el AGA -acuerdo interprofesional sobre procedimientos extrajudiciales de solución de conflictos de trabajo- el que trate de buscar una solución al exceso de actividad que denuncian los sindicatos y que ha desembocado en dos huelgas.


 Nunca antes en los 60 años de historia de la factoría se había tenido que recurrir a esta figura, ahora necesaria por la falta de entendimiento total entre ambas partes. "Contamos con un largo historial de entendimiento, acuerdos y pactos pero en este caso valoramos el hecho de que todos los sindicatos estén a favor de la mediación, que contribuirá a un diálogo abierto y permitirá dar continuidad al proceso de negociación", señala un portavoz de la compañía.


El comité y la empresa mantuvieron ayer un encuentro en el que "quedó constancia de lo enquistado que está el conflicto", señala Manuel Domínguez, portavoz de la CIG, que valora de manera positiva la intermediación, pero advierte de que "la solución debe llegar de manera inmediata. No se puede seguir dilatando en el tiempo porque la situación de los trabajadores se agrava cada vez más". 


La dirección reafirma su "compromiso con el diálogo" y considera que esta medida "genera un nuevo espacio de entendimiento y es la opción adecuada para disipar la confrontación que estos días dificultaba seguir avanzando". 


La mesa de negociación sobre la organización y condiciones de trabajo en la línea dos de montaje (furgonetas y monovolúmenes) se puso en marcha en octubre del año pasado. La empresa asegura que algunas medidas de mejora ya están en aplicación y otras en estudio o en proceso de implantación. Los sindicatos aseguran que el absentismo laboral y las enfermedades profesionales crecen, además de un "agotamiento físico y mental" al que están sometidos los operarios. 


El conflicto desembocó en dos días de huelga convocadas por UGT, CIG y CC OO la semana pasada y ésta en los que dejaron de fabricarse algo más de 1.500 vehículos y llega en un momento en el que la paz social sería más importante que nunca ya que el próximo mes de diciembre vence el convenio colectivo y deberá negociar uno nuevo para los próximos cuatro. Todos los sindicatos coinciden en señalar que pedirán a la empresa recuperar lo perdido en los últimos ejercicios tanto en materia salarial como social y laboral.