España, una anomalía manteniendo Patrimonio y Sucesiones
Los intentos del Gobierno por igualar la presión impositiva con la UE desoyen que la actual estructura económica empuja las subidas contra la clase media. España es una anomalía manteniendo Patrimonio y Sucesiones -y plantea subirlos-
Una de las ideas fuerzas del Gobierno de Pedro Sánchez es situar la presión fiscal de España a la altura de la media europea. Con los últimos datos proporcionados por Eurostat, ahora mismo entre ambas hay una diferencia de casi seis puntos, convertidos en unos 80.000 millones de euros que Hacienda dejaría así de recaudar cada año en España. Pero este análisis oficial evita entrar en el reverso de la cuestión: la actual estructura de la economía española, con un volumen económico menor, una economía sumergida que supera la media europea y un régimen fiscal descompensado acaba suponiendo que plantearse esta subida sin solucionar antes otras cuestiones previas puede acabar repercutiendo sobre las clases medias.
Para ahondar en esta tesis funciona comparar el esfuerzo fiscal de cada país. Si la presión fiscal mide la recaudación respecto al PIB nacional, el índice de Frank se construye respecto a la renta individual. Y ahí se define cómo el sistema impositivo español se sitúa entre los más exigentes de los países avanzados. Con una puntuación de 15,13, solo lo superan Italia (16,17) o Portugal (20,27). Por detrás, y a mucha distancia, Alemania (10,49), Reino Unido (10,3), Dinamarca (0,88), Canadá (0,8) o Estados Unidos (0,46).
Los desequilibrios están en la estructura salarial de los países y la presión efectiva debido, entre otras cosas, a las deducciones y bonificaciones -ese "queso gruyére" del que hablan los fiscalistas-. Ahora mismo los tipos nominales -el recogido por la ley- ya están, atendiendo a las comparativas de Tax Foundation, dentro del rango medio de los países avanzados. España grava el consumo con dos décimas más que la UE (21% frente al 20,8%), la renta, con seis décimas más (43,5% frente a 42,9%) y a las empresas con 1,6 puntos más (25% frente a 23,4%). Países como Francia manejan tipos nominales más altos mientras que Italia queda casi a la par. Pero es en el tipo efectivo de los impuestos -el real- donde hay más diferencias: el sistema español acaba teniendo unos gravámenes 10 puntos por debajo del nominal debido a las exenciones que lastran la recaudación. Esto provoca que subir hoy los tipos nominales incluso puede ser contraproducente por el perfil del contribuyente sobre el que acabarán recayendo y porque puede incentivar aún más la economía sumergida, un serio problema en España: con datos del FMI, el 17% del dinero que se mueve en este país va en B, muy lejos de Francia y Reino Unido (10%). Solo igualando a Alemania (13% del PIB en negro), España podría recaudar hasta 20.000 millones de euros más al año.
Lo que viene: peajes en las autovías, el diésel, la “armonización" autonómica...
El Gobierno avanza en una reforma fiscal incluida en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia enviado a Bruselas. Las medidas se irán aprobando progresivamente hasta 2023 y para cuando se completen supondrían una completa revisión de la fiscalidad en España. En este campo es en el que trabaja el comité de expertos formado en abril bajo el mandato de María Jesús Montero y que fue precedido por la implantación de la tasa Google.
· Se han anunciado impuestos sobre plásticos y residuos. Entrarán en vigor en el tercer trimestre.
· En 2022 está prevista la revisión de los impuestos de matriculación y circulación.
· Peajes en las autovías: aunque el Gobierno de momento ha regateado la cuestión, hace unos días se filtró que Bruselas da por hecho que el año próximo se iniciará la implantación de un sistema de pago en las carreteras estatales -ampliable al resto de vías- .
El plan incluye también una reforma del impuesto sobre los gases fluorados y una revisión de los impuestos sobre los hidrocarburos para, aunque no lo cita directamente, rebajar las bonificaciones fiscales del diésel.
· El Ejecutivo también se ha comprometido a revisar quince beneficios fiscales hasta 2024 con el objetivo de "ensanchar las bases imponibles". Eliminarán la bonificación por aportaciones a planes de pensiones privados. Y dentro de la reforma laboral, el programa incluye eliminar ciertos premios en la contratación temporal.
· Riqueza: se avanzan subidas de impuestos a los patrimonios más altos. También una armonización de los impuestos cedidos a las autonomías para evitar la "competencia fiscal perjudicial", con la mira puesta en Madrid. Aquí se incluye también el golpe a las herencias en vida, reformulado en parte tras la polémica levantada en Galicia . Feijóo ya ha anunciado que la Xunta irá al Tribunal Constitucional si no se frena por completo el ataque a esta figura propia del código civil gallego.
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