Majka se da un homenaje y los líderes esperan

LA VUELTA

El polaco se impuso en El Barraco y la Vuelta descansa antes de acercarse a Galicia

CARLOS DE TORRES
Publicado: 30 ago 2021 - 02:44 Actualizado: 31 ago 2021 - 03:28
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Después de 87 kilómetros escapado en solitario y de coronar 4 puertos por la sierra abulense, el polaco Rafal Majka (UAE Emirates) se dio ayer un merecido homenaje alzando los brazos en El Barraco, pueblo de culto ciclista y campeones, donde siguió vestido de rojo el noruego Odd Christian Eiking (Intermarché). Majka (Zegartowice, 31 años), escalador doble rey de la montaña del Tour, se metió en la escapada buena, atacó en el primer puerto y ya nadie le vio el dorsal hasta meta. Un enorme esfuerzo en solitario que le permitió volver a catar la gloria 4 años después de su última victoria, precisamente en la Vuelta, cuando se impuso en La Pandera.

En memoria de su padre, fallecido hace 4 meses, y por su hijos, Majka lo dio todo para firmar una hazaña como ganador de la decimoquinta etapa de la Vuelta disputada desde Navalmoral de la Mata a El Barraco a través de 197,5 km. Se presentó en meta con un tiempo de 4h51:36, 1:27 minutos antes que el neerlandés Steven Kruijswijk (Jumbo-Visma) y 2:19 respecto al australiano Chris Hamilton (DSM), sus inmediatos perseguidores. El grupo de favoritos llegó a meta a 2:57, con Yates ligeramente adelantado. El noruego Eiking no quiere soltar el maillot rojo y lo pelea con uñas y dientes. Le siguen en la general Guillaume Martin a 54 segundos, Primoz Roglic a 1:36 y Enric Mas a 2:11.

Llegar a El Barraco impone un respeto especial. Esta población de apenas 2.000 habitantes es sinónimo de ciclismo de base, gracias a la labor impagable de Víctor Sastre en la formación, y ciclismo de elite, donde resuenan, entre otros, los nombres de Carlos Sastre, ganador del Tour 2008, Ángel Arroyo ó José María Jiménez. Una enorme foto de Sastre brazos en alto, vestido con el maillot amarillo en París y rodeado de sus hijos, preside el polideportivo que lleva el nombre de su padre Víctor. Brazos abiertos, como queriendo recibir con un abrazo al conquistador de la etapa que llegaba a su pueblo de adopción. Ese abrazo fue para Rafal Majka, otro escalador de pedigrí. El polaco reinó en todos los puertos de la jornada, no dio opción a nadie, haciendo honor a la frase de su perfil en redes. "Hay que ser siempre positivo". y lo cumplió a rajatabla.

Majka, iniciado en el ciclismo con 12 años tras pasar por el fútbol, adorna su palmarés con 3 etapas del Tour, 2 en la Vuelta y el bronce olímpico en 2016. En El Barraco sabía que ganaría desde su escapada a 87 kilónetros de meta.

Hoy, la Vuelta disfrutará de la segunda jornada de descanso en Santander, para volver mañana con la decimosexta jornada entre Laredo y Santa Cruz de Bezana, de 180 kilómetros.

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