"Siempre jugué en los equipos en los que quería jugar, decidí yo"

GASTÓN CELLERINO, DELANTERO DEL RÁPIDO Y EX DEL CELTA

Publicado: 17 oct 2021 - 00:01 Actualizado: 18 oct 2021 - 00:21
Entrevista a Gastón Cellerino: ¿qué recuerda de su época en el Celta?

Tiene Gastón Cellerino (Viedma, Argentina, 1986) mil historias que contar. Las vividas durante 16 años en los que ha jugado en 17 equipos de 10 países distintos, con medio año con el Celta en Vigo, a donde ha regresado ahora por razones familiares. En el Rápido estira su carrera y hoy (17:00) podría anotar su primer gol en la visita al Arnoia.

Tras tantas vueltas, ¿cómo llega ahora al Rápido y qué objetivos se plantea?

Se debe a que con mi familia, estamos sentando ya esa larga trayectoria que tuvimos viajando. Los niños ya piden quedarse cerca de los abuelos. Vinculamos con el Rápido por parte de amigos y representantes. Mi idea era asentarme, estar más tranquilo, el Rápido me abrió las puertas y la verdad es que estoy muy, muy contento en el club.

Lleva muy poco pero ¿se está cumpliendo lo que buscaba?

Sí. Tuve la oportunidad de jugar toda la pretemporada y hacer un par de goles. Lamentablemente, en el último amistoso tuve una lesión en una fascia y eso me tuvo fuera 21 días. Arranqué en la cuarta jornada y el martes ya pude jugar 80 minutos. Poco a poco me voy sintiendo mejor, adaptándome al juego en campo sintético, porque es totalmente diferente a campo natural, y acostumbrándome a mis compañeros, además de que ellos se acostumbren a mí.

Un papel importante, presupongo, tanto en el campo como en el vestuario.

En el campo, en el vestuario, en los entrenamientos tratar de echar una mano… Cuando firmé con el Rápido, lo primero que se planteó fue eso. Yo ya casi retirado de lo profesional, dedicándome un poco más a la familia y estando mentalmente más tranquilo me lleva a que, hoy en día, pueda dar algún consejo a los chicos. Pero la verdad es que son bastante maduros y llevan bien las cosas, así que muy poco tengo que aportar.

Ese amateurismo supongo que se apaga cuando pita el árbitro.

Y en los entrenamientos. A veces el técnico lo ve y siempre me dice que voy a un ritmo un poco diferente a lo anterior. Es a lo que lleva tantos años de profesional. Al final fueron 16 años. Contento, pero creo ya estoy dando un paso diferente para compartir más con la familia.

Habla de 16 años de profesional. ¿Cómo fueron los comienzos?

Nací a 1.000 kilómetros de Buenos Aires. Mi primer curso en la capital fueron de los 13 a los 14 años en River. Después ya crucé a Boca. Hice allí todas las inferiores y es una institución espectacular. En su momento yo era hincha de River. No pasé a serlo de Boca pero le tengo aprecio porque ellos fueron los que me guiaron para lo que hice toda mi carrera.

¿Mantiene ese fervor por River?

Ahora, como cambié tanto de camiseta, lo que no dejo de agradecer a la gente de Boca es que me enseñaron todo lo que sé, me llevaron por un buen camino, si no estudias no juegas… Yo tenía 14 años y prácticamente me criaron ellos, como a la mayoría de los chicos que son del interior y van a Buenos Aires. Cada vez que voy, paso a visitar a la gente de Casa Amarilla, la Bombonera. Eso es lo bonito, que uno va dejando amistades y no solamente pase como futbolista.

Argentina, Perú, Uruguay, Chile, Italia, España, Estado Unidos, Bolivia, Malasya y Colombia. Los 10 países en los que ha jugado para 17 equipos diferentes. Es imposible poder diseñar así la carrera previamente pero ¿sí tenía ese planteamiento de inicio de querer tener experiencias en diferentes sitios?

Sí. Siempre lo digo: jugué en los equipos en los que yo quería jugar, Siempre tuve la suerte de decidir yo. Obviamente, tenía varias opciones, por ejemplo, de poder volver a un país donde ya había jugador pero me salía otro club y otro país y decidí hacer mi vida de esa manera. En 2010 conocí a mi mujer aquí en Vigo y la metí en mi viaje. Desde entonces, juntos hasta tener los niños, viajamos por todos lados, con culturas diferentes y fútbol diferentes. Uno va aprendiendo del fútbol pero a la vez vive experiencias, lo va pasando bien, disfruta… Que es lo importante del fútbol, disfrutar.

En el Celta coincidió con Hugo Mallo. ¿Siente cierta envidia por esos futbolistas que llevan tanto tiempo en un mismo club?

Todo eso depende de cada persona. Ellos tuvieron la suerte de tener un club grande cerca de su casa. Yo no. Buenos Aires estaba a 1.000 kilómetros de mi casa. Yo tenía que irme. Ellos tuvieron suerte pero después hay que saber mantenerse en esos clubes hasta la edad que tienen y rindiendo como están rindiendo. Contento por jugadores como Hugo o Iago porque son referentes.

Dentro de todo ese bagaje hubo medio año en Vigo, ¿qué recuerda de aquella época?

Jugué poco. Estaba sufriendo justo de una lesión de rodilla y vine un poquitito pasado de peso. Estaba en un momento en el que, como futbolista, no estaba cumpliendo con todo el régimen que tengo que cumplir para ser un profesional. Es bueno reconocerlo para que los niños que van creciendo sepan que uno para estar en el alto rendimiento tiene que cuidarse mucho. Creo que cada persona, en su etapa de crecimiento, tiene algún desliz. Y cuando vine al Celta tuve el mío. Después conocí a mi mujer y fue la que me hizo sentar cabeza. A partir de ahí empecé a remontar de nuevo mi carrera. Hasta el 2017, cuando tuve una rotura del ligamento cruzado y volví al Celta a hacer la recuperación. Me operó Cota, hice la recuperación con los profesionales del club. En el Celta tenía que haber disfrutado más y haber sido más profesional.

¿Con qué imagen de usted cree que se quedó la afición del Celta?

Por lo que digo, supongo que como una contratación un poco frustrada. Lo entiendo. Vine con 22 años y a los 13 ya estaba fuera de mi casa. Llevaba toda una vida en una línea recta y justo me tocó tener un desliz aquí. Me hubiera gustado venir al Celta después de haber conocido a mi mujer. Estaría mejor preparado y habría rendido mejor.

Alguien me recordó hoy su gol contra el Rayo. ¿Lo recuerda?

Sí. De taquito. Me hubiese gustado marcar muchos más.

Diez países, 17 equipos. ¿Le pongo en un aprieto si le pido que elija uno?

Para nada. Rangers de Talca en 2008. Es el equipo del que soy fanático ahora y trato de hacer a mis hijos hinchas también. Fue donde salí goleador, el que me dio el trampolín para llegar a Europa. Me hice hincha por la gente y el aprecio que me tienen hasta el día de hoy. Quedé como un ídolo y uno va a querer al club donde lo quieren a uno.

¿Y país?

A mi familia y a mí nos encanta Chile. Mi hijo mayor nació allí. De los de sudamérica, es el que más se parece a Europa. Es caro, pero es seguro y se vive bien.

¿Y el exotismo de Malasya?

Buff… Es un lugar hemoso, con calor siempre, mucha humedad, lugares lujosos… En el fútbol, tras jugar Copa Sudamericana en contra de Boca o Racing, de hacer un buen campeonato en la Liga de Bolivia, estaba en un gran momento. Terminé en Malasya y fue como bajar en picado. Empecé a desaperecer del mercado del fútbol y me daba cuenta. Decidí a los cuatro o cinco meses romper el contrato e irme. Porque no eran profesionales. El fútbol no me gustaba mucho y decidirme irnos a Colombia.

Entrevista a Gastón Cellerino: ¿qué recuerda de su época en el Celta?

Contenido patrocinado

stats