Un porriñés, histórico del Granada

Cándido Gómez 'Candi' pasó 27 años en el equipo andaluz, once como guardameta y dieciséis como presidente

Tengo el corazón partido', asegura Cándido Gómez Álvarez (Porriño, 1928), un gallego que ha pasado 60 años de su vida en Granada, 27 de ellos formando parte del club de la ciudad, rival del Celta en la fase de ascenso a Primera. Querría ver a ambos en la máxima categoría, pero sólo puede quedar uno y sus once temporadas como portero del equipo andaluz y sus dieciséis años como presidente pesan más que sus raíces, aunque no mucho más.

Borja Barreira
Publicado: 10 jun 2011 - 12:02 — Actualizado: 10 feb 2014 - 12:38
Cándido Gómez Álvarez
Cándido Gómez Álvarez

'Recuerdo cuando me enganchaba al tranvía de Porriño a Vigo o iba incluso en bicicleta para ver al Celta en Balaídos', relataba ayer Candi, como se le conocía en el mundo del fútbol. Jugaba en el Rápido de Bouzas –'por 25 pesetas y un bocadillo'– cuando se fue a vivir a Logroño junto a su hermano mayor. Pronto se enroló en las filas del Logroñés y, cuando jugaba en categoría regional con su filial, el Athletic le echó el ojo. Fueron a su casa y le convencieron para ir a vivir a Bilbao. 'Menuda lotería me tocó ese día', apunta.

'Guardo un gran recuerdo de figuras como Zarra, que era una persona fabulosa, Gaínza, Iriondo o Panizo. Era el más joven de la plantilla y me trataban casi como un hijo', rememora Candi, que sin embargo no tuvo la oportunidad de debutar en partido oficial con el Athletic –Lezama era el titular– y fichó por el Valladolid cuando sólo tenía 18 años. En Pucela jugó la mitad de la temporada. Su suplencia en la otra media campaña marcó su destino no ya sólo futbolístico, sino también vital.

Granada fue su siguiente destino. Llegó en 1948 y allí sigue, con dos paréntesis para jugar en el Zaragoza (1950-52) y en el Levante (1958/59). Colgó los guantes después de defender la portería del Granada durante once temporadas, tres de ellas en Primera División. 'Aparte de jugar al fútbol, me busqué la vida de otra manera y tuve la oportunidad de ganar un buen dinero con mis negocios. Tenía otros horizontes y me iba bien', señala Candi, que se retiró con apenas 33 años. 'El fútbol de entonces no era como el de ahora. En el Granada empecé ganando 30.000 pesetas al año y en mis mejores temporadas no pasé de las 90.000', recuerda.

Desligado del balompié durante unos años, regresó para presentarse a las elecciones a la presidencia del Granada en la campaña 1967/68. Ganó y se mantuvo en el cargo durante nueve temporadas consecutivas, siempre en Primera, las mejores de la historia del club, pero no sin sufrimiento. 'Se pasan malos ratos en los equipos modestos como el Granada. Lo principal para mí era cumplir con las nóminas de los jugadores y costaba mucho trabajo. Era algo que llevaba a rajatabla y es una de mis mayores satisfacciones', apunta.

Tras abandonar la presidencia en 1976, repitió entre 1981 y 1985 y en los cursos 86/87 y 95/96. Desde entonces y hasta este año, no había vuelto a pisar Los Cármenes. Regresó para ver al Celta y volverá a hacerlo mañana. 'Llevo 60 años viviendo aquí y me siento granadino. Fui jugador y presidente durante muchos años y no tengo más remedio que echar la balanza hacia el lado del Granada, pero tengo el corazón partido porque la tierra tira', reconoce. 'Mi segundo equipo es el Celta. De hecho, este año me dio unos disgustos enormes porque creía que iba a ascender directamente', añade.

Sesenta años en Granada, pero no pierde contacto con su tierra. Cada año viene a Galicia. Pasa el mes de agosto en Baiona y diez días más en Mondariz. Gallego en Granada, granadino en Galicia.

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