"Parecemos un club de atletismo"

TRAINERAS

El Remo Coruxo celebra su trigésimo aniversario con la directiva y el equipo que fundaron la entidad

Publicado: 27 dic 2021 - 23:54 Actualizado: 28 dic 2021 - 11:57
Los primeros integrantes del Coruxo se reunieron ayer para recordar viejos tiempos y recibir el homenaje de la directiva actual del club.

FOTOS: JV LANDÍN
Los primeros integrantes del Coruxo se reunieron ayer para recordar viejos tiempos y recibir el homenaje de la directiva actual del club. FOTOS: JV LANDÍN

Los comienzos nunca son fáciles. No lo fue para el Remo Coruxo hace 31 años, cuando dio comienzo a una aventura que llega hasta hoy y que ayer se celebró como es debido con un acto en las dependencias del club para homenajear a los pioneros que pusieron en marcha la entidad en 1990. La pandemia del covid paralizó cualquier evento en 2020, año natural de la efeméride, por lo que hubo de llevarse a cabo con este retraso tan pertinente por la situación sanitaria que atraviesa el mundo en los últimos 20 meses.

Fernando Álvarez es el presidente del club desde hace tres años, aunque ya había formado parte del organigrama en 1995 como entrenador y también en 2014 en otras funciones. Él ha impulsado una cita que contó con la presencia de la primera junta directiva tras la fundación así como con varios miembros de la alineación de la trainera y su entrenador. “Esto es en agradecimiento a los fundadores”, destaca horas antes del acto, con el puntito justo de nervios. Lo normal en estos casos. “Fue gente valiente, que consiguióimpulsar el club y mantenerlo en unos comienzos que siempre son difíciles”, explica. “Tenemos mucho que agradecer a estos innovadores. Son los pioneros de lo que tenemos hoy”, añade.

Uno de esos padres del Coruxo es Óscar Lorenzo, primer entrenador de la entidad, que recuerda que es “duro” iniciar un proyecto, algo que siempre compensaba lo “ilusionante” que era arrancar. “Los chavales tenían ilusión por crear un club en una zona tan marinera como esta. Al final, todos tenían padres, tíos o familiares en general que vivieron del mar y eso pesaba mucho”, rememora Lorenzo en el propio acto, en el que se juntó con los que fueron sus remeros. “Les he retado a hacer un campeonato de ergómetro más adelante para recordar viejos tiempos y meterles el gusanillo", bromea.

Efectivamente, comenzar fue difícil. Tanto, que durante un año y medio, el club de Canido no dispuso de una embarcación. Todo ese tiempo se dedicó a ahorrar el dinero necesario para compar una trainera y a prepararse. Y a base de bien. Porque el equipo se dedicaba a correr por Samil y a hacer flexiones y otro tipo de ejercicios en el arenal vigués. Un poco más adelante, pudieron instalarse en el gimnasio que les dejó usar el Colegio Carrasqueira de la parroquia viguesa. “Es que parecemos un club de atletismo”, decían los deportistas de vez en cuando. Era duro ser remero sin remar. A principios de los 90 y en cualquier otra época.

Pero la paciencia, que es la madre de las ciencias, suele dar frutos. Tardó en llegar, pero esa trainera fue para aquellos jóvenes fogosos como un crucero de placer. “Había que frenarlos porque querían ir todos al mar”, recuerda Lorenzo, que también ejerció como patrón en aquel primer barco de la historia del Coruxo. Óscar nunca olvidará la sensación de salir al agua por primera vez y la ilusión de sus muchachos. “Son cosas que se quedan siempre ahí”, reconoce. “Había muchísima ilusión dentro del barco”, rememora. Era el premio al trabajo de un año y medio en tierra.

Lorenzo reconoce que era “muy recto” como entrenador y que “los chavales”, como les sigue llamando 30 años después, cuando ya están talluditos, “cumplían siempre” con los entrenamientos. “No faltaban nunca ni ponían disculpas. En aquella época no existía eso de ‘no voy que mañana tengo un viaje’ o ‘no puedo entrenar porque ayer me fui de discoteca’. Además yo siempre les decía que si había una ausencia sin una justificación que me convenciera, esa persona se quedaba en tierra”, explica. Sin duda, tiempos muy distintos de los actuales.

Aquella época fue el germen. Luego vinieron más. Óscar duró cuatro o cinco años al frente y luego dejó el remo. “Si me llaman para algo puntual, trato de echar una mano. Pero con cuatro hijos, ya me dirás”, comenta mientras suelta una carcajada.

Los tiempos pasan. Llegan sucesores. Y después, los sucesores de los sucesores. Ahora es el turno de Fernando Álvarez y su directiva, empeñados en potenciar el remo desde la base sin renunciar a montar una tripulación que vuelva a competir en Liga Galega. Y en eso andan. Porque para construir el futuro es imprescindible recordar el pasado. Y honrarlo. Tal y como hicieron ayer con los pioneros del Coruxo.

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