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Cortegoso aparca en Galicia

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Cortegoso aparca en Galicia

David Cortegoso lleva una década con la plaza reservada en la portería del Choco y debutó este mes con la selección gallega.
photo_cameraDavid Cortegoso lleva una década con la plaza reservada en la portería del Choco y debutó este mes con la selección gallega.
El portero del Choco, transportista de profesión, alcanzó la titularidad con la selección gallega a los 33 años 
David Cortegoso Otero (Redondela, 9 de octubre de 1986) disputó entre el seis y el ocho de diciembre la Copa de la Regiones de la UEFA con la selección gallega. Titular con Galicia, le llegó la oportunidad a los 33 años y al tercer intento. Una recompensa a una década en el Choco, primero en Preferente y después en Tercera División, tras formarse en el Celta. "Es algo que gusta. Es cierto que igual no tienes la ilusión de los 23 años, cuando eres joven, pero sigue siendo algo muy bonito, eso no cambia. Y nunca se sabe hasta cuando podré estar", explica el redondelano. 
En 2018 no fue la primera ocasión en la que estuvo cerca de debutar con la Irmandiña de aficionados en un partido oficial. "La primera vez que me llamaron fui a todas las convocatorias, pero me lesioné en el último partido con el Barco y ya no pude ir. Me hubiera recuperado, pero no pudo ser", ratifica. El guardameta prosigue el relato porque hace dos campañas "me llevaron a la primera convocatoria. Después, renuncié por trabajo a la segunda y ya no volvieron a llamarme", expresa. De hecho, tras estos infortunios, a los 33 años, "ya no contaba con ir, pero la verdad es que el seleccionador me insistió y jugué los dos partidos, que es algo que no esperaba". 
El hecho es que quizás Iván Cancela no tuvo problemas para apostar por uno de los guardametas con más nivel de Tercera División, a pesar de que "llevo una década en el Choco y siempre lo compaginé con el trabajo. Estoy en el sector del transporte y, dentro de eso, hago un poco de todo. Arreglos, reparto de paquetes, cobros... Al final, estaba en la carretera casi todo el día, así que lo básico era conducir por toda la provincia de Pontevedra, el sur de A Coruña hasta Santiago e, incluso, la zona sur de Costa da Morte", explica. 
Todos los días conduce la furgoneta, pero el particular autobús de su carrera deportiva lo estacionó hace una década en Santa Mariña. Nacido en la localidad, llegó a pasar por el Arcade y entró en el Celta donde compartió vestuario con Sergio Álvarez en su etapa juvenil y llegó a debutar en Segunda División B. Todavía estuvo dos años más como sénior cedido en el Portonovo y el Gondomar "donde jugué todo" para después pasar por el Rápido y el Coruxo. Sin embargo, con trabajo, llegó el momento de asentarse y "estoy muy cómodo en el Choco. Tengo el campo a dos minutos en coche y a cinco caminando. Con el trabajo, no me iba a mover a ningún sitio".
De hecho, su teléfono suena todos los veranos para recibir propuestas de equipos de Tercera División más o menos punteros: "Del Ribadumia me llaman todos los años. Ya me dicen que saben que no voy. Pero que por si acaso. El Boiro también y este verano el Rápido preguntó". Una rutina, pero su viaje futbolístico continúa en Santa Mariña, aunque no descarta alguna novedad porque "en el trabajo que estoy me quedan dos telediarios porque la empresa cerró. Quedamos dos y como me tenían como autónomo tuve que denunciar y tengo el juicio en enero. A partir de ahí, no sé que puede pasar". 
En todo caso, su futuro quedará pendiente más de la faceta laboral que la deportiva, salvo que un club profesional de categoría superior apueste por un veterano de 33 años, pero una auténtica garantía. "No creo que pase", dice. Eso sí, si la vida se lo permite, todo indica que Cortegoso continuará tiempo en la portería de "un Choquiño, que es un club humilde, pero cumplidor". Una década en la que pudo vivir desde Preferente hasta la etapa de esplendor actual con "un ascenso que fue muy bonito. Llevaba muchos años sin estar en Tercera, más de treinta y poder alcanzar esta categoría y estar tantos años en ella, es una gozada". Como también lo fue poder disputar dos promociones de ascenso a Segunda División B y "ganar al Badajoz. Con los cuatro duros que tenemos en el Choco y eliminar a un equipo que tenía a 9.000 personas en la grada. Otro rollo". 
Una década es mucho tiempo. Tanto que el portero del Choco formó una familia y "a mi pareja no le gusta el fútbol y apenas iba a verme. Ahora sí que va más a Santa Mariña porque quiere nuestro hijo". De hecho, el guardameta confiesa que "no seré entrenador, lo único de porteros, eso sí que me gustaría más. Veremos". Y, de hecho, reconoce que "los partidos buenos por la tele sí que los veo, pero los otros no. Prefiero una película o una serie. El fútbol con el Choco me llega. No soy de los que está todo el día con lo mismo". 
A los 33 años ya posee la experiencia de los veteranos y asume que "en la posición de portero tienes que ser muy fuerte mentalmente porque, si fallas una vez, ya puedes haber hecho una partido muy bueno, que estás marcado. Un delantero puede fallar tres y mete el gol de la victoria y es el héroe. Yo ya me río de mis propios fallos". 
Una filosofía fuerte que pudo heredar de Sergio Álvarez, actual portero del Celta. "Somos del mismo año, coincidí con él en juveniles y ya se le veía una mentalidad extraordinaria. Igual no tenía las condiciones de otro, pero lo compensaba. Y, después, era un gato, el gato de Catoira", concluye.n

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