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Capitanes de la cantera

Alberto y De Vicente son los nuevos coordinadores de las categorías base del Coruxo

El tándem responsable de la cantera verde está dispuesto a emplear tiempo y esfuerzo en cultivar uvas que deriven en grandes caldos en el futuro.
El tándem responsable de la cantera verde está dispuesto a emplear tiempo y esfuerzo en cultivar uvas que deriven en grandes caldos en el futuro.
Capitanes de la cantera

Podar, plantar, fertilizar, regar, sulfatar, vendimiar, pisar y meter en barrica. Hacer vino requiere de un ciclo de mucho trabajo, cuidado y mimo. Y tiempo. La uva que se recoge un año, podría no ser degustada en la copa hasta unos cuantos después. Pero qué bien sabe. Ese mismo espíritu de resultados a largo plazo es que preside toda buena estructura y es el que persiguen Alberto Domínguez y Antón de Vicente, que ayer fueron anunciados como nuevos responsables de las categorías base de la entidad de O Vao.
Los capitanes del primer equipo verde, cuya renovación también fue anunciada ayer, asumen las riendas con esta premisa muy clara. "La cantera no es un gasto, es una inversión", explica el portero compostelano, que ejercerá como coordinador. Su adjunto será De Vicente que, además, proseguirá evolucionando como entrenador y entrará como asistente en Juvenil A tras dirigir al cadete B el curso pasado. "Vemos que hay un agujero negro en las categorías base, que se ha ido tapando lentamente por falta de recursos. Hace falta un cambio", explica el capitán, que quiere dar "un impulso" al cultivo de las uvas verdes para conseguir un vino de calidad en el futuro.
Y es que en diez años del Coruxo en Segunda B, apenas dos juveniles han subido al primer equipo y con escasa presencia. Los nuevos coordinadores quieren aprovechar el trabajo iniciado por el anterior responsable, Jacobo Rodríguez, para convertir a la base verde en un surtidor habitual de la primera plantilla. Cambios a todos los niveles. "Crear una identidad, un sentido de pertenencia", afirma Antón, que insiste en tapar "el agujero tanto deportivo, como educativo" de la cantera de los de O Vao. "El Coruxo tiene que dar en todos los campos una imagen de  respeto y educación acorde a este club", explica.
Todo ello pasa por unas normas de conducta para todos. Entrenadores, jugadores y padres se tendrán que someter a ellas. "A veces no se toman pequeñas decisiones y se convierte en bola de nieve el resto del año", apunta Alberto, que desvela que las infracciones de los padres las pagarán sus hijos con sanciones sin jugar. "Que los padres peleen en la grada, avergüenza a los niños", añade Antón.
Domínguez y De Vicente se van a hacer cargo de en torno a 200 fichas federativas, diez equipos -dos por categoría desde benjamín a juvenil- y 18 entrenadores, a los que se les va a pedir titulación. "Si vas al hospital esperas que te atienda un médico titulado", expresa Alberto. Además, quieren hacer al menos un equipo de prebenjamines y minis. Todo ello con algo más de 60.000 euros de inversión por parte del Coruxo. Además, los nuevos responsables se encargarán de buscar dinero externo a la entidad para tener "cierta autonomía en la gestión económica", pero siempre en coordinación con la entidad. "Venimos a trabajar. Sabemos que va a llevar tiempo y esfuerzo, pero lo que queremos es que la mayor cantidad posible de jugadores quieran venir al Coruxo", explica Alberto, que asegura que ellos les van a dar herramientas para "generar esa pertenencia al club". Para lograrlo, el portero del primer equipo hace un llamamiento a todo el que lo desee a ir a probar: "Que nos llamen", anima.
"La identificación con un club pasa por ver cómo las categorías base crecen. Como ha pasado en el Celta", destaca De Vicente, que asocia una "identidad certera" con un crecimiento a todos los niveles. También en afluencia a la grada. Para lograrlo, implicarán a jugadores del primer equipo con entrenamientos y visitas a los niños para que germine en ellos la semilla de la uva verde y en el futuro, sean el vino que enorgullece a O Vao. n