El arte de enseñar a partir de un manual callejero

breaking

Vigo ya cuenta con escuelas regulares de breaking que estructuran y dan forma a una modalidad que nació y evolucionó en las calles hasta hacerse un hueco en los Juegos

REDACCIÓN. VIGO
Publicado: 04 ene 2021 - 01:37 Actualizado: 04 ene 2021 - 23:38
Guillermo Rodríguez 'Kawa' dirige el centro de formación KL Making Dancers.
Guillermo Rodríguez 'Kawa' dirige el centro de formación KL Making Dancers.

El breaking. Nacimiento en las calles de New York, evolución de boca en boca, aparición en series de televisión, retroceso y nueva expansión. Todo ello como modalidad callejera hasta entrado el siglo XXI, en el que ya está establecida en escuelas de baile y la multinacional Red Bull la incluye entre sus modalidades competitivas hasta que entra en el catálogo de disciplinas para los Juegos Olímpicos de París 2024. Una evolución que tiene su particular reflejo en Vigo con la aparición de las escuelas para niños de break dance (breaking).

Francisco Javier Meana 'Chisco' es uno de esos profesores que transmiten los conocimientos sobre la especilidad a menores. Lo hace dentro de la escuela de baile Media Punta. "Lo que hago es comprobar si conocen el estilo y ver la habilidad que tienen. Los pongo en clase con los que llevan un poco más de tiempo. A mitad de sesión, ya los tengo analizados y les explico lo básico", relata sobre la introducción de un niño que llega a sus clases. A partir de ahí, introduce los pasos o fases que son top roking (posiciones de pie), footwork (en el suelo), freeze (posturas fijas) y, ya para los más expertos, los power moves. "Son los que ya exigen un nivel más alto, con un conocimiento del cuerpo profundo y de mayor dificultad", indica Chisco.

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En todo caso, describe las clases para niños como divertidas. Hay específicas de movimientos y perfeccionamiento, pero "también hacemos juegos con la modalidad y se lo pasan en grande". Una perspectiva que ratifica Guillermo Rodríguez 'Kawa', tras años de dar clases diversos centros hasta montar su propio centro de formación, el KL Making Dancers. "Es muy divertido porque, todo lo que tus padres no te dejan hacer, ahora viene un profesor en una clase y te permite hacer lo que quieras. Sube aquí, gira aquí, tírate aquí... Hacen lo que quieren y, en ocasiones, los niños se sienten tan libres que hasta les da miedo. Y preguntan si pueden hacer una cosa y otra. Son dinámicas divertidas. Si dejan de serlo, ya sería otra cosa", relata el vigués.

En su caso, optó por esta escuela para, además de los movimientos, dar a conocer la cultura paralela a la propia modalidad de baile del break dance. "Le explicamos los valores que fomenta, que pasan por la comunidad, los aspectos comunes y formar familia. No quedarse en algo individual de hacerlo por mí mismo y ya está. Intentamos darle apoyo moral, físico y psicológico para que se muevan en la vida", relata Kawa.

Por este motivo, la pandemia del coronavirus afectó de forma especial. "Antes, daban una clase e igual se quedaban hablando los jóvenes entre ellos. Algunos se pasaban dos horas allí. Pero ahora, no se puede hacer y los grupos son más reducidos. En este sentido sí que fue una putada porque, además, hay casos que con esta situación lo están pasando bastante mal".

Como cualquier modalidad, dar clase exige también una formación propia que es complicada de conseguir en el break dance por su origen callejero. "Siempre fui bastante autodidacta. Me gustó ayudar a la gente que empezaba. Esto en la calle. Cuando llegas a la escuela, las cosas cambian porque tienes que tener en cuenta que no se lesionen los alumnos, que calienten y que estiren al terminar. Esos parámetros que, a lo salvaje, los pasas por alto. Pero es importante hacer una estructura", relata Chisco Meana.

Evolución continua

La evolución para un practicante de breaking es continua y nunca se para de mejorar. "Hay una base, una raíz que tiene que ver con varias disciplinas. La más importante creo que es la capoeira Angola. Tiene elementos de artes marciales y de bailes latinos. Al final, va creciendo la dificultad. A medida que más sabes y el físico mejora, la dificultad también aumenta. Si antes apoyabas dos manos y un pie, pasas a apoyar dos manos sólo y, a continuación, una", relata Kawa como colofón.

De James Brown a la educación del oído

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El breaking es ejercicio físico, baile, movimiento, combinación de fuerza y elasticidad. Pero no deja de ser un baile y, con él, conocer la música escuchada es básica para una correcta ejecución de los diferentes movimientos. "La cultura hip hop aparece por un cambio tecnológico, cuando los dj empiezan a mezclar las partes más altas de dos temas", relata Guillermo Rodríguez 'Kawa'. Una referencia de los temas iniciales es James Brown, al que señala el propio Kawa y también lo corrobora Chisco Meana. No obstante, después llegó la evolución y las referencias para el breaking, en la actualidad, son rap, funk y break beat.

"Aunque realmente eres libre de bailar con lo que quieras. Sí que hay esa música de breaking, aunque no sé exactamente cuál sería", expresa Meana. Eso día, admite que hay que conocer ciertos "patrones que se repiten bastante. Sabes que cada 16 hay un sonido más fuerte que puedes marcar. También está el bombo o la caja, que son los elementos que se acostumbran en esas marcas".

Los elementos deben combinarse y, debido a ello, "no hacemos formación musical teórica, pero sí damos una parte musical. Usamos patrones y tenemos instrumentos para que los puedan escuchar e identificarlos. Es enseñar a escuchar. Con el tiempo, de escuchar mucho, terminas aprendiendo cómo va a terminar un determinado compás de funk. Pero no es tocar un instrumento, es conocer los sonidos e identificarlos", relata con claridad Kawa.

Sin un estudio teórico, pero sí con esa necesaria educación del oído para poder crear movimientos y combinarlos de manera adecuada con la música. Mover el cuerpo y hacerlo con sentido y en contexto.

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