Araújo, un apellido de baloncesto
DEPORTES
Ángeles hizo historia con el Celta Bosco y ahora disfruta de la internacional María y la incipiente carrera de Inés
Una leyenda y dos hijas. El apellido Araújo en Vigo se asocia al baloncesto desde hace muchos años, desde que Ángeles (57 años), la madre de la saga, era una de esas jugadoras que llenaban el pabellón de As Travesas y conquistaron la liga y la Copa de la Reina con el Celta Citroen en la década de los ochenta. También disputó hasta treinta encuentros con la selección española y, tres décadas después, su hija mayor, María Pérez Araújo (23 años), comienza hoy la Copa de la Reina con el Girona, un aspirante al título, y la pequeña Inés, de 17 años, forma parte del Celta Bosco de categoría júnior.
Una auténtica saga de baloncesto. Ángeles, que inició la estirpe, reconoce que "estoy orgullosa de mis dos hijas. De hecho, para mí, cualquier mujer que haga deporte ya es un orgullo. María lo hace a nivel profesional e Inés, amateur, pero ambas optaron por el baloncesto y estoy encantada". De hecho, la madre es una verdadera fanáticia de sus descendientes: "Soy su fan. Me gustan casi todas las disciplinas, pero el baloncesto es la que más y trago partidos como una loca. Veo muchísimos. Viajo mucho para verla a ella y también sigo el masculino, el femenino, Liga ACB, Liga Femenina 2... Lo que pasa es que esta temporada sufro porque no puedo ir a los pabellones".
El seguimiento lo tiene que hacer a distancia porque "a María aún la puedo ver por Internet, pero a Inés, nada". Una rutina que modificó la pandemia del coronavirus porque Ángeles Araújo viajaba muchos fines de semana hasta Girona u otra ciudad más cercana si María tenía encuentro. "Va a nuestros partidos e, incluso, cuando no estamos nosotras también va a ver al Celta. Es muy aficionada", asevera la hija mayor, María. Con dos títulos de Europa en categorías inferiores y habitual de la selección española absoluta, la actual jugadora del Girona está en camino de superar los registros de su madre. A los 23 años forma parte de una de las escuadras de referencia en España y sueña con estar en los Juegos Olímpicos de Tokio.
La madre disfruta del juego de ambas hijas, pero las pequeñas no la vieron jugar porque las tuvo ya retirada. "Nunca la vi. Y mi madre no tiene buena memoria. Me cuenta más cosas la gente de fuera que ella. Pero sí que me recuerda mucho lo popular que era el equipo cuando estaba. En As Travesas ponían el altavoz fuera del pabellón para seguir el partido porque dentro estaba lleno. Y así lo retransmitían. En mi época, recuerdo jugar en el pabellón pero nunca estar lleno", rememora María Araújo.
Comenzó con varios deportes hasta que se enganchó en el baloncesto. "Es mi pasión", expresa la actual internacional. En gran medida, admite que "seguí el camino de mi madre. Es un poco el orgullo de querer ser como ella. La gente en el Celta y en Vigo hablaba muy bien de Ángeles. Es algo que te gusta, es mi referente".
Y, tras María, cayó en la afición la pequeña Inés. "A los 9 años comencé. En la categoría benjamín. De eso ya hace tiempo. Siempre estuve en baloncesto", describe. Ahora, con 17, milita en la escuadra júnior del Celta Zorka Recalvi y, por primera vez, compartió el pasado verano entrenamientos con su hermana mayor cuando María inició la pretemporada en Vigo. "Lo que pasa es que ella está muy bien físicamente y yo iba que no podía más", admite la pequeña, mientras que María lo recueda como algo "muy bonito". De hecho, "ojalá podamos enfrentarnos algún día o jugar juntas en el Celta. No tenemos puestos parecidos, Inés es exterior. Si coincidimos, igual nos picamos un poco", expresa la mayor de las hermanas.
Con su experiencia y ya instalada en la élite, es el momento de reconocer que la figura de Ángeles Araújo es enorme y con infinidad de aspectos positivos, pero también puede llegar a ser un punto contraproducente. "A mi hermana le recuerdan mucho que es mi hermana. A mí ya me llamaban mini Araújo y, claro, a ella también. Las comparaciones son odiosas y es algo que limita. No deja que puedas tomar bien tu propio camino. Es algo que no gusta y no debemos comparar. Cada una debe escribir su trayectoria y escoger lo que debe", admite María Pérez Araújo.
De hecho, aunque milite en la formación júnior, Inés todavía no tiene claro si se dedicará al baloncesto de forma profesional. "Creo que al nivel de mi madre y mi hermana no me veo porque no tengo la calidad de ellas. Pero no lo sé. No tengo idea de hasta dónde puedo llegar", expresa la pequeña.
En todo caso, tendrá el apoyo de la hermana mayor y de la madre porque, a pesar de su palmarés y trayectoria, María describe que "cada uno tiene que cometer errores y aprender de ellos. Siempre está ahí, como madre para dar su opinión, pero me deja margen para tomar decisiones".
Y estar ahí incluye viajar, seguir la trayectoria de las hijas y contar alguna anécdota. No muchas porque la mala memoria de Ángeles Araújo es casi tan famosa como su trayectoria en el baloncesto. "Mi madre recuerda lo justo. Cuando ve fotos y así, sí que le vienen más recuerdos a la mente. Pero cuando le preguntas, la memoria le falla. Ahora en la selección está una técnica que fue compañera de ella y me cuenta detalles. Yo se lo digo a mi madre y, entonces, sí que se acuerda y te cuenta su parte", describe María Araújo.
Hoy empezará la Copa de la Reina y, desde la distancia, Ángeles e Inés la seguirán. La madre verá todo el partido y la pequeña, depende: "Si tengo que estudiar le digo a mi madre que me llame cuando salga María a la pista. Lo hace y voy a ver el partido cuando está ella. Es lo que más me gusta", relata Inés. Es la vida de baloncesto de las Araújo, la familia de mujeres de la canasta en Vigo. Una historia con muchos capítulos por escribir.n
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