Anaïr Lomba: un amor contra retiradas

FÚTBOL FEMENINO

La guardesa Anaïr Lomba ha decidido aparcar el fin de su carrera otra vez por jugar en el Espanyol y quiere quitarse “la espinita” del descenso devolviéndolo a Primera División

Publicado: 23 jul 2021 - 02:57 — Actualizado: 23 jul 2021 - 22:52
Lombi volvió de la retirada para jugar en el Espanyol en enero de 2020 y ahora seguirá en Segunda.
Lombi volvió de la retirada para jugar en el Espanyol en enero de 2020 y ahora seguirá en Segunda.

Hay amores que mueven montañas. El de Anaïr Lomba mueve retiradas. Porque la guardesa regresó de la suya en enero del año pasado, cuando ya llevaba meses con las botas colgadas. Ahora, vuelve a esquivar una decisión que ya tenía tomada para continuar, como mínimo, otra temporada. En ambos casos, el Espanyol es el responsable. El gran amor de su vida futbolística. “Después de lo que pasó el año pasado sentí que tenía una cuenta pendiente con el club. No me podía ir dejándolo en Segunda División”, expresa la miñota desde Barcelona, donde el próximo lunes iniciará la pretemporada con el conjunto perico.

“La verdad es que quería retirarme porque los dolores en la rodilla son bastante grandes”, confiesa con honestidad Lombi, que se ha sometido a seis operaciones en ambas articulaciones a sus 31 años. “Hablando con el médico y con el cuerpo técnico llegamos a la conclusión de que la rodilla aguanta un año o los que sean necesarios”, dice mientras se ríe. “No quiero dejar el fútbol sin por lo menos haber intentado devolver al Espanyol a su sitio, que es la Primera División”, agrega.

Tras pasarlo muy mal con el descenso, Anaïr se ha recompuesto. 15 días en A Guarda con familia y amigos reconfortan. Eso y el propio ciclo del fútbol. “Te vuelve a ilusionar cada verano y si no lo hace es que ya estás más cerca del final”, comenta. Un final al que ha burlado por segunda vez. “Y eso que se lo prometí a mi padre”, comenta la miñota, que insisiste en que “el descenso cambió los planes”. Por eso ya no se pone fechas ni límites. ”Mi padre me decía ‘ya te conozco yo a ti, si no lo consigues querrás seguir y si asciendes querrás otro año en Primera’. Ahora solo quiero estar centrada en empezar a trabajar y que la rodilla esté lo mejor posible. Ojalá en unos meses podamos decir que la rodilla va como un avión, que el equipo está en Primera y que a mí me apetece seguir un año más", expone la futbolista del cuadro perico.

Un Espanyol que será el rival a batir en Segunda. “El objetivo está claro desde antes incluso de empezar la pretemporada”, comenta la guardesa sin eludir responsabilidades. “El proyecto es bueno y atractivo”, destaca la miñota, que valora que ”jugadoras importantes" continúen así como los jóvenes valores de la cantera espanyolista.

Y a punto de empezar la pretemporada de este curso en Segunda, Lombi es perfectamente consciente de que su rol en ha cambiado. “Pasan los años y no te das cuenta”, inicia. “De meterte siempre en el medio de los rondos porque eres la pequeña, ahora estás siempre fuera porque no te toca nunca", ejemplifica. Dar y recibir. Porque la guardesa también fue la niña que aprendía de las mayores. “Loreto, en El Olivo. Además era mi compañera de piso”, recuerda. “Sandra Vilanova, cuando llegué al Espanyol. Nunca he jugado con nadie que me haya enseñado tanto”, añade.

“He madurado mucho, sé cómo le tengo que hablar a cada una de mis compañeras. Sé que también se fijan mucho en mí, así que intento estar a la altura de la situación. Quiero ayudar a que este grupo crezca, ayudar a devolver a mi equipo a Primera. Y a partir de ahí, a ver si estas niñas pueden decir el día de mañana que han aprendido algo de mí”, concluye Lombi, tan enamorada de su Espanyol como siempre. Tanto como para dar esquinazo a la retirada por segunda vez. Y las que sean necesarias.

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