Un verano del Celta a escala de Claudio

La pretemporada del Celta se cierra con más buenas noticias que malas y con la figura del entrenador aún intacta

Publicado: 12 ago 2024 - 08:30 Actualizado: 12 ago 2024 - 11:14
La burbuja de la pretemporada se explotará, para bien o para mal, el próximo viernes cuando arranque la Liga en Balaídos ante el Alavés.
La burbuja de la pretemporada se explotará, para bien o para mal, el próximo viernes cuando arranque la Liga en Balaídos ante el Alavés.

Vaya por delante que nunca un equipo ha reconocido públicamente que ha hecho una mala pretemporada. Aunque resultase obvio, como la de hace tres veranos en el Celta con Eduardo Coudet al frente y una nefasta planificación por parte del club. Pero lo cierto es que la que el actual conjunto celeste cerró esta semana ha desvelado pocas razones para la polémica, pese a haberlas, y ha logrado mantener, como gran valor, el halo de ilusión y futuro que rodeó al equipo en las diez últimas jornadas del pasado curso, todo personalizado en la figura del entrenador, Claudio Giráldez. Con el Alavés asomando en apenas cinco días, toca revisar lo hecho.

Claudio Giráldez

Y su cuerpo técnico, habría que añadir. Es la figura central de este proyecto -Iago Aspas trasciende el análisis temporada a temporada- y está saliendo indenme de su primer mercado en el banquillo, lo que no resulta nada sencillo. Cierto es que sus últimas decisiones pueden empezar a crear problemas -habituales en verano-, pero más de puertas a dentro. Porque de puertas a fuera, el porriñés lidera la ilusión del celtismo y mantiene sus principios futbolísticos, remarcando su apuesta por jugadores que llegan desde el filial.

Durán, Carreira y Alfon

A falta de muchos fichajes, la pretemporada he permitido descubrir lo propio. Entendiéndose como tal jugadores canteranos o llegados desde el segundo equipo. Es el caso de Sergio Carreira, Pablo Durán y Alfon González. Tres caras nuevas y tres de las caras más destacadas del verano. Junto a ellos, claro está, los ya conocidos de la recta final de Liga -Hugo Álvarez y Damián- o de antes: el verano de Carlos Domínguez ha sido de primer nivel.

Douvikas y Swedberg

Ya sin Larsen, pasan por ser grandes valores de futuro en el mercado, pero centrados en Vigo este curso. El griego ha vuelto a demostrar su capacidad realizadora en los amistosos siendo el pichichi -aunque acuciado por Durán-. Y el sueco ha demostrado una muy interesante madurez física y mental.

Los fichajes, aún sin peso

A la espera de lo que pueda suceder en unas últimas semanas de mercado siempre celéricas, el Celta sólo ha realizado dos fichajes: Borja Iglesias (por Larsen) e Ilaix Moriba (por Tapia). El segundo acaba de aterrizar y el primero generó la lógica ilusión de recuperar a un futbolista que ya estuvo en el club cinco años durante su formación.

El lío de las salidas

Se sabía, pero eso no evita el desgaste. Van casi una decena de salidas pero las que faltan serán las más costosas en lo grupal. Porque la, cuanto menos, desagradable situación vivida por Gonçalo Paciencia y, sobre todo por su condición de canterano y capitán, Kevin Vázquez se extiende ahora a cuatro jugadores más: Unai Núñez, Luca de la Torre, Franco Cervi y Tadeo Allende. No están apartados pero no cuentan. Y a algunos de ellos será complicado convencerlos de que lo mejor es que busquen otro destino, al menos temporalmente. Es el nubarrón del verano.

Misma idea con retoques y el deber de la continuidad

Han sido siete partidos de preparación los disputados por el Celta en menos de un mes y los resultados, de tener importancia, han sido positivos: cuatro victorias, dos empates -incluyendo el último ante el West Ham pese a los penaltis- y una sola derrota. El equipo vigués ha marcado en todos los encuentros, con una media de más de dos goles (15 en total, desde el único marcado al Gil Vicente y los cuatro al Vizela), y ha dejado la portería a cero en dos, con nueve tantos encajados, algo más de uno por cita, siendo la más lesiva la de Lille (3).

Más allá de los números, el modo de proceder de Claudio Giráldez, muy proclive a experimentar y cambiar ya en competición y todavía más en verano, dificulta sacar conclusiones redondas. En cuanto a la idea y su plasmación en el dibujo, si el porriñés no dudó en las agónicas diez últimas jornadas del pasado curso con el descenso acechando no lo iba a hacer ahora. Sobre la base de los tres centrales, dos carrileros, dos centrocampistas y tres atacantes, el porriñés busca variantes internas que sorprendan a los rivales potenciando siempre la polivalencia de sus futbolistas.

En ese sentido, es remarcable la figura de Óscar Mingueza. Sus pruebas como mediocentro, más allá de que conlleven un cambio de posicionamiento más o menos definitivo del catalán, remarca su importancia dentro del juego ofensivo. Con esa máxima de preferir ganar 4-3 que 1-0 de trasfondo.

En esa tesitura, la preocupación siempre se centra en el factor defensivo. Los mecanismos de presión han mejorado con el paso de las semanas y serán la clave para que el juego fluya. Así como la adaptabilidad táctica a los diferentes momentos del partido en ambas bandas.

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