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Por edad, encaja en la manida generación de canteranos de 2003 que brillan en el primer equipo del Celta, aunque sería el mayor de todos.Ilaix Moriba no deja de ser un futbolista de 21 años que, pese a que su irrupción en la élite se produjo ya con 17, apenas lleva 37 encuentros como titular en Primera División. Es decir, un jugador con más nombre -y coste- que bagaje en busca de un equipo en el que sacar a relucir todo su potencial, ése que Claudio Giráldez, técnico celeste, ve y que le llevó a ser parte activa en la operación que supuso la cesión desde el Leipzig del pasado verano. Una impresión de que iba a encajar en Vigo que ya se está concretando.
Moriba, canterano culé, jugó el pasado sábado ante el Barcelona su primer partido completo vistiendo la camiseta del Celta. Y uno de los pocos que lleva en su, hasta ahora, guadianesca carrera: apenas ocho y todos los anteriores al de hace dos días como jugador del Valencia, donde pasó temporada y media. Esos 90 minutos ante su ex equipo son las constatación de la cada vez mayor confianza que le está dando el entrenador céltico: de las últimas nueve jornadas, ha participado en ocho y sólo se ha perdido la que fue suspendido por la excesiva expulsión en Las Palmas.
Giráldez ha ido cuidando la progresiva entrega de responsabilidad, midiendo los pasos pero mostrando siempre gran esperanza en el mediocentro. Ya en la primera jornada le dio casi media hora y, aunque en la segunda lo tuvo sentado en el banquillo, lo situó en el once inicial tanto en la tercera como en la cuarta. La idea era acostumbrarlo al sistema en situaciones de fuego real. Lo malo para el internacional por Guinea es que esos dos encuentros fueron las dos primeras derrotas del curso. Valladolid fue su último encuentro sin minutos estando disponible. Tuvo minutos en segundas partes hasta recuperar un sitio de titular en tres jornadas seguidas: Girona, Las Palmas y Leganés, con el paréntesis de la sanción contra el Real Madrid. Tras esa tanda, de nuevo presencia en las segundas partes hasta la cita del sábado con el Barcelona. Siempre ganando protagonismo y aportando algo distinto al equipo.
Porque, además, tiene un perfil muy diferente a los otros tres mediocentros, con esa capacidad de zancada y de conducción que, con balón, permite romper líneas sin el pase y, sin balón, otorga la capacidad física de cubrir muchos metros. Por todo ello destacó el sábado, con esas maniobras para descolgarse del centro del campo por la banda izquierda para dar salida al equipo atacando los espacios que dejaba el Barcelona.
Las habituales rotaciones de Claudio Giráldez harán complicado que Moriba, igual que el resto, consiga un puesto perpetuo en el once. Pero, de momento, apunta a rondar o superar las mejores cifras de su carrera, que son las vividas hace dos temporadas en Valencia: 24 partidos -lleva 11-, 10 titularidades -lleva 6- y 1.006 minutos -lleva 524-. Y lo puede conseguir rodeado de jugadores de su edad para recuperar una versión que, por su juventud, sólo amagó por tener y quizás tuvo antes en el contrato que en el césped.
Como es lógico en una plantilla, que un futbolista disponga de más oportunidades suele provocar que otro las vaya perdiendo. En el caso de los cuatro jugadores célticos que suelen ejercer de mediocentros, el que está pasando por esa época de sequía es el canterano Damián Rodríguez, quien encadena tres jornadas sin un solo minuto por primera vez desde que Claudio Giráldez confió en él la pasada campaña al subir al primer equipo.
La última titularidad del ponteareano se produjo el pasado 29 de septiembre contra el Girona, con lo que va a cumplir dos meses sin catarla. En Las Palmas no jugó por primera vez esta temporada, tras haber formado parte del once en cinco de las ocho primeras jornadas, y contra el Real Madrid y el Leganés acumuló media hora desde el banquillo (3 y 27 minutos, respectivamente).
No sólo el crecimiento de Moriba le ha afectado. También el de su compañero en la cantera Hugo Sotelo, quien la anterior jornada ante el Betis se convirtió en el segundo mediocentro céltico más empleado en Liga con 575. Por delante está Fran Beltrán, el más empleado con diferencia (829), y por detrás quedan Damián (552) y Moriba (524), por ese orden.
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