La Festa da Langosta llenó A Guarda de actividades
La cita supuso la venta de más de 350 kilos del crustáceo y el aumento de las de nécoras, alcanzado las cifras del año 2019
A Guarda logró recuperar las cifras de visitantes en la Festa da Langosta con cerca de 350 kilos de langosta vendida sólo en la carpa, por lo que se prevé un número notablemente mayor con los pedidos realizados a lo largo de estos tres días por los restaurantes locales. Una cifra que se sitúa en las mismas cantidades del 2019. Como anécdota, señalar que este año aumentó de forma considerable el consumo de nécoras, que compitieron en sabor con la reina de la fiesta.
La protagonista de la última noche de fiesta fue la cantante Erea Castro, que deleitó a los numerosos asistentes con una voz maravillosa y un estilo personal en el que tienen cabida diferentes estilos musicales. Entre ellos, el fado, del que es una de sus máximas exponentes. Tras ella, el grupo de gaitas A Boalleira fue el encargado de amenizar la última noche de la fiesta. Y si hablamos de música, imposible no hacer referencia al Festival Mar de Blues que, según anunció el propio alcalde, Antonio Lomba, tendrá una tercera edición. Las noches musicales en la Plaza do Reló fueron, sin duda, uno de los platos fuertes del evento gastronómico, ya que atrajeron a amantes de este género musical de toda España debido al prestigio de los músicos que participaban.
MÁS QUE COMIDA
La fiesta guardesa contó con otros importantes atractivos, más allá de la gastronomía y de la música en directo. El “Piueiro”, el volanteiro tradicional con una tripulación formada por marineros jubilados de A Guarda, no paró de realizar travesías a lo largo de todo el fin de semana; mientras que la mascota “Langosta Castrexa”, diseñada con motivo del treinta aniversario de la fiesta y que ocupó buena parte de las actividades destinadas a los más pequeños, triunfó y se convirtió en la compañera ideal de los selfies de niños y mayores.
La suma de todos estos factores provocó el éxito de esta cita organizada por el Concello de A Guarda, que se volcó en esta “celebración de la vida”, como dijo el alcalde Antonio Lomba en su inauguración.
El paréntesis de la pandemia ya quedó atrás y la “Festa da Langosta e da Cociña Mariñeira” renace con todas las virtudes previas y añadiendo una riqueza cultural que augura un crecimiento exponencial en futuras ediciones. Siempre con la idea de que cada guardés se sienta orgulloso de su villa y de que cada visitante quiera regresar a ella.
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