Querido artículo 155

Querido artículo 155

Querido 155: Quiero felicitarle las Navidades, que no le serán tranquilas por tener que vigilar con un rigor excepcional la política catalana a partir de hoy.
 Le deseo también un feliz 2018, en el que deberá evitar que los independentistas vuelvan a quebrantar el Artículo 1.2 de la Constitución.
 Usted existe porque los constituyentes de 1978 temieron que algunos políticos de las Comunidades Autónomas pudieran enfrentarse al mismo Estado que les daba el poder rebelándose contra sus límites jurisdiccionales.
 Como ocurrió en Cataluña 39 años después, este otoño: su gobierno eliminó la existencia de España en su territorio al independizarse simbólicamente y rechazar ese Artículo 1.2 que dice “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.
 Tras mil vueltas y negociaciones con los partidos constitucionalistas, el Gobierno del PP decidió aplicar el poder que le otorga usted.
 Dice usted en su punto 1. “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.
 Desde el 27 de octubre usted ha sido útil y generoso, quizás en demasía. Y como los independentistas conocen su eficacia saben que si vuelven a retar al Estado perderán la Autonomía temporalmente y que, además, irán a prisión de acuerdo con el Código Penal.
 Feliz Navidad y buen 2018 para usted, querido 155, y para todos quienes leen esta carta que le dirijo.