Nosotros: Los follaburros

Nosotros: Los follaburros

Pues, dilecta leyente, hay que ver como se han puesto los hijos de la Pérfida Albión por el tema de Gibraltar y sus monos, “que cierran los ojos para no mirar”. Nos llaman “follaburros”. Pues no. En todo caso, follaburras, es decir que nos lo hacemos con sus ladies cuando vienen  con el pretexto del turismo a probar la fogosidad latina que tanto les gusta, frente a la flema de sus pitopáusicos lores. Y si bien ellos tienen castillos con fantasmas, nosotros tenemos fantasmas con castillos.


Para desacreditar nuestra gastronomía, ellos, que no saben lo que es disfrutar comiendo, han buscado como ejemplo las patatas bravas; no nuestro jamón, nuestra tortilla, nuestra paella, nuestros cocidos, nuestro marisco, etc., que son la envidia del mundo mundial. Por cierto, cualquiera sabe dónde toman éstos las patatas bravas.
Estos británicos altivos, no sé de qué presumen. Son unos rancios con sus arcaicas costumbres, para no reconocer que el mundo ha cambiado; siguen conduciendo por la izquierda, conservan su barroca carroza donde pasean a su estrafalaria reina y  han querido aferrarse a su la libra, frente al euro. ¿De qué van?
Les ganamos al fútbol,  pese a que se dicen los inventores del juego balompédico. Nuestras mujeres son más bellas. Comemos mejor. Dormimos mejor. Vivimos mejor. Es lógico que nos tengan envidia.


Su pretenciosa scotland yard, no ha sido capaz de resolver el crimen más horripilante de todos los tiempos, como es el del llamado “Jack el Destripador”, ni han resuelto el caso de la reciente desaparición de la niña Madeleine.


Su sobrevalorado servicio de inteligencia ha tenido que crear agentes de ficción para ocultar sus fracasos, como el agente 007, cuyo protagonista ha cambiado en cada entrega porque no aguantaba tanta estulticia del personaje.


Sólo viven de sus recuerdos, cuando tenían sus colonias y eran una gran nación, ahora solo conservan las Malvinas y el Peñón y se aferran a ellas como su último bastión del “imperio”, que mantienen con la misma ignominia con la que asaltaban nuestros navíos procedentes de las Indias, a cuyos indígenas habíamos ido a “culturizar”.
Son tan inconsecuentes que crean una ley de protección de los animales antes de la de protección de la infancia, con resultados inhumanos y además resulta que tenían como fiesta nacional la encarnizada caza del zorro. ¡Eso es “congruencia”!


En fin, de llegar a la confrontación ya sabemos que piensan atacar a la hora de la siesta, así que nosotros lo haremos a la hora del té; pondremos en vanguardia a los “patriotas” de Podemos y designaremos de mediador a Zapatero. De momento, para ir eliminándolos bastaría con ponerles la cerveza con patatas bravas y los pisos con balcones con vistas a la piscina, gratis.