Una asignatura para cursar

Una asignatura para cursar

Personalmente creo que... dificilísimo, habida cuenta la idiosincrasia española y, si me apuran, la poca altura de miras de unos y los otros. Me refiero a esa gran coalición como la que reiteradamente se ha conseguido en Alemania. Somos así y ¡qué le vamos a hacer! En el fondo la falta de lideres auténticos y la visión pueblerina de la realidad. Está visto que las mayorías absolutas son imposibles en parte de los países democráticos. Y esto creo que es bueno porque unos parlamentos plurales reflejan mejor a la sociedad. Además las mayorías absolutas favorecen a los partidos que las ostentan el creerse los dueños y señores del “huerto” y, consecuentemente, nace la corrupción. Los partidos debieran ser capaces de ver que en la sociedad las ideologías son variadas y es bueno. Y es por eso por lo que el esfuerzo para entenderse debe ser el máximo por bien del pueblo al que dicen defender. Esta es la asignatura todavía por cursar.
Mal hacen algunas formaciones políticas tratando de negociar y dialogar eligiendo a la otra parte y excluyendo taxativamente a algunos. Todos tienen mucho que aportar y por eso se debe contar con todos a la derecha y a la izquierda. Y aquí radica el gran problema. Los socialdemócratas alemanes acaban de dar un ejemplo contundente prescindiendo de algunos de sus postulados para tratar de sumar en vez de dividir y atacar a los contrarios. Se trata de ver lo que une y postergar lo que separa. Así se vería representado todo el pueblo.
Nunca he entendido las posturas preconcebidas a todos los niveles: municipal, autonómico o nacional. Aquellos que votan mirando de donde vienen las propuestas y desoyendo los argumentos y el bien de la sociedad sumando pareceres cediendo unos y los otros. Somos individualistas y algunos se creen el ombligo del mundo. Tenemos en España sobrados ejemplos de cuanto decimos y así nos va. Para ser más claro –y lo sostenía hace días un diario nacional-, el PSOE habla con todo el mundo, dispuesto a entenderse, menos con el PP, con quien, de llegar a grandes acuerdos, podría conseguirse algo semejante a lo ratificado en Alemania por una amplia mayoría de los votantes socialdemócratas.
Viendo como los votantes dispersan sus votos se está reflejando la necesidad imperiosa de entenderse. Estamos hartos de tantas consultas electorales con un coste inmenso por la falta de entendimiento que refleje el sentir del pueblo. Lo demás es un sainete que va en detrimento de la clase política y de los principios democráticos. Ciertas posturas se parecen más a una dictadura que a una verdadera democracia. Y estas cicateras y reiteradas discrepancias las estamos pagando todos. Un caso claro es lo que está ocurriendo en Cataluña, de lo que ya estamos hartos y me imagino que los catalanes más todavía. 
Sería de desear un poco más de inteligencia y que unos y los otros observasen los esfuerzos tanto de Merkel como del SPD. Les costó meses y esfuerzos inmensos, pero al final se impuso el sentido común. En eso debieran inspirarse los partidos españoles en vez de echarse los trastos a la cabeza un día y otro. Debieran saber pactar sobre puntos básicos, eliminando lo improcedente y uniéndose pensando en el pueblo, que es quien les elige. Con razón ya son muchos los que apagan la TV y “pasan” de debates que ya estomagan por su falta de ideas nuevas, que es lo necesario. Atacarse es fácil, construir solidas alternativas ya es, por lo que se ve, muy difícil en este país.