Siglo XXI

Faltan un par de años para completar los primeros veinte del nuevo siglo y menudo panorama mundial estamos viviendo. Apenas apagaron las velas de las fiestas y las botellas de champan iban camino al desguace cuando un ejército de desalmados musulmanes secuestra cuatro aviones de pasajeros en USA y producen el peor ataque al Tío Sam desde la de Pearl Harbour. El mundo se recuperaba de la Guerra Fría, el Oriente Medio estaba centrado en el continuo conflicto entre Israel y Palestina mientras el resto seguía bajo las dictaduras de siempre con el respaldo americano gracias al amor por el petróleo, Latino América, especialmente el Cono Sur había superado la época del terrorismo y la ‘Guerra Fría’ y como diría Humphrey Bogart en ‘Casablanca’: ‘Siempre tendremos a Cuba.’ ¿Qué ha pasado desde entonces? Un desconocido llamado Bin Laden decide formar una banda de rock duro llamada Al Qaeda para seguir una campaña de terror por el mundo occidental con más ataques terroristas contra los infieles, primero en España y luego en Londres sin olvidarnos del horror en una discoteca en Bali, Indonesia. Pronto se pone en marcha la 7ª de Caballería invadiendo Afganistán e Irak en busca de los malvados. 
Ya no se puede viajar tranquilo por avión sin que tenga uno que pasar por una resonancia a ver si lleva algún metálico que no sea una prótesis de cadera y luego hacer un striptease antes de llegar a la zona de embarque. Mientras, amanece la primavera árabe, los países que antes tenían dictadores amigos de USA se convierten en destructores de los Patrimonios de la Humanidad y mandan a los turistas de siempre a disfrutar de los chiringuitos en Benidorm con tinto y pinchos de jamón incluido. 
Comienzan nuevas guerras crueles que desplazan a millones de pobres refugiados buscando la protección de Europa dejando miles por el camino en un Mediterráneo que no perdona. Mientras tanto saltan los fusibles de la economía mundial, la banca se protege como puede a costa del apretón de cinturón de la ciudadanía, especialmente la más vulnerable. La CIA descubre el escondite de Bin Laden y le da el pasaporte al otro mundo recuperando su kalesnikoff para un museo en Washington. Al Qaeda da paso a un nuevo frente terrorista islámico con varios nombres desde DAESH a ISIS. Pero esta vez cambian los planes de ataque y aparecen células solitarias con un abanico de distintos modos de sembrar terror. Desde psicópatas con cuchillos hasta conductores kamikazes imitando a los pilotos nipones de la II Guerra mundial. Es más, ya son ciudadanos europeos con DNI y pasaporte de la Unión Europea. Cuando más se necesita la unión de los europeos salen los ingleses con su referendo del Brexit que se ha convertido en una verdadera pesadilla. Pero la temporada de locuras no termina con esto. Se despide Baraka Obama, el Nobel de la Paz, de la presidencia en USA y en las elecciones vuelven los republicanos pero esta vez con un empresario septuagenario con ganas de dar caña al mundo mientras juega al golf.
 Se carga el acuerdo con Irán de control nuclear, amenaza a Méjico con construir un muro en la frontera, ya no quiere saber de los cubanos y para colmo les dice a los europeos que no cuenten con ayuda militar si no pagan la cuota de la comunidad. Otros desastres como huracanes y terremotos van en aumento. Cuando comenzamos a acostumbrarnos de todo esto el ‘enfant terrible’ de Corea lanza más cohetes bélicos y detona una nueva bomba de destrucción masiva. ¿Y en España? Sin comentarios. ¡Que paren el tren que me quiero bajar!