Periodismo y las redes sociales

Periodismo y las redes sociales

En primer lugar, enhorabuena a Galicia y a los gallegos en el ‘Día das letras galegas’. Es interesante leer que este año el reconocimiento es para la escritora (QEPD) María Victoria Moreno, y aparte de que sus obras son magistrales, la mayoría están dedicadas a los niños/as que es donde reside el futuro de cualquiera nación. Volvamos al asunto. Mi amigo Manu, periodista y músico, escribió un interesante artículo esta última semana en este periódico haciendo referencia al cambio en el periodismo cuando él se graduó y que al poco tiempo vivió con los reportajes de los famosos periodistas del Washington Post que gracias a la metódica investigación y posterior publicación desenmascararon el escándalo de Watergate que acabo con le dimisión de Richard Nixon, el entonces presidente de USA. Hace poco asistí a una charla que dio en Vigo en el que llamó la atención a un nuevo cambio radical en lo que es el periodismo actual, en especial el de todos los días que se pueden comprar en los quioscos o leer en la cafetería de la esquina. Nos dijo que es un medio especifico que lucha por su supervivencia. Sin embargo, y gracias a uno de los tantos adelantos en la Web, la esencia de leer el ‘diario’, perdonen la redundancia, de todos los días ya se puede en Internet y por ahora un gran número tanto de nacionales como internacionales están al alcance de todo el mundo, y la mayoría, sin tener que abonar una cuota mensual, gracias a los anuncios que continuamente aparecen como ‘spots’ que se interponen mientras uno cambia de una página virtual a otra. Otro añadido fenómeno de la nueva prensa internauta es el increíble seguimiento por parte de los lectores que pueden comentar sobre cada artículo del periódico. Y esto ocurre con la mayoría, sean los medios de España, de Alemania o el Reino Unido para dar ejemplos. Hay un golpe de estado en un país, toman las riendas las fuerzas armadas y seguidamente está el intercambio de opiniones de los lectores a favor o en contra. Algunas noticias con sus comentarios no tienen la mayor importancia, pero cuando entramos en el mundo de la política es cuando deben saltar las alarmas porque se convierten en otra red social y pueden influenciar a los mismísimos políticos tanto en los gobiernos como en la oposición. Si no lo han hecho, hagan la prueba. Personalmente sigo de cerca lo que está ocurriendo con lo del Brexit y les aseguro que después de navegar por los periódicos principales del Reino Unido, tanto los a favor del gobierno y los de la oposición, les aseguro que es un verdadero coctel de información e opiniones tan disparatados que deja a uno totalmente aturdido. Mientras que el mismo asunto en los periódicos españoles aparece, de vez en cuando y como un mero reportaje. Quizás el más polémico en estos momentos es la tragedia de Cataluña. Las diferencias entre lo publicado en España con lo que aparece en el resto del mundo deja uno pensando. ¿Qué es lo que verdaderamente interpretan los lectores? ¿Dicho de otra manera, quien demonios está diciendo la verdad y cuanto es un cuento chino? Resumiendo, que, a base de sobrevivir, la prensa mundial por Internet se ha convertido en un hervidero de algunas verdades, otras mentiras, exageraciones y sobre todo otro competidor de los ya famosos Facebook y Twitter en donde existe de todo. El resultado lo vemos con los disparates que están ocurriendo en el mundo, especialmente el occidental que presume de la libertad de expresión. Ganan los escritores más sensacionalistas. ¿O no?