Carta a Mr. Aspas

Carta a Mr. Aspas

Estimado Iago. Enhorabuena por el cumplimiento de un sueño al formar parte del escuadrón de titulares de la selección española de futbol ante el futuro reto de la Copa Mundial a celebrarse en Moscú en julio de este año. Supongo que en estos momentos estarás disfrutando con tu familia, amigos y otros miles de ciudadanos de la bella villa pontevedresa de Moaña. Pues bien, en primer lugar, deseo informarte que soy de origen escocés, casado con gallega y jubilado en Galicia desde hace ya 30 años, aunque ya conocía tu tierra desde hace décadas. Sin embargo, nunca fui un aficionado del fútbol porque jugué, durante 25 años al otro deporte, que originó gracias a un chalado inglés llamado William Web Ellis que en 1823 cogió el balón en un partido y salió corriendo hacia la portería. Me refiero naturalmente al rugby. Durante mi juventud estuve interno en un colegio inglés en donde practicábamos todo deporte menos el fútbol que estaba prohíbido; hasta en los recreos.
 Increíble. ¿Porque te cuento esto? Porque no fue hasta que vine a Galicia y me nombraron Cónsul Honorario del Reino Unido que asistí a un partido de fútbol. Era el de la copa de UEFA del 2002 entre el Celtic de Glasgow y el Celta. ¡Madre mía; qué manera de conocer de primera mano cómo funcionaba la maquinaria de los preparativos de un campeonato internacional! Reunión, semanas antes, con todo el sector involucrado desde Scotland Yard hasta el árbitro del partido para asegurar el cumplimiento de las normas. El 12 de diciembre, día del partido, estuve acompañado de un Vice Cónsul de Madrid y juntos nos preparamos para estar pendientes de los 3000 seguidores escocés que pululaban por la ciudad y asegurarnos de cualquier incidente que podría ocurrir después del partido estando constantemente en contacto con la policía local y los hospitales. 
El último eslabón era asegurarnos que los alegres escoceses embarcaran rumbo a casa. El partido. Una vez en el estadio, el jefe de seguridad del Celta me invitó al palco de observación a estar con el personal encargado de velar por cualquier incidente que podría ocurrir durante el mismo. Por mi parte, los deje a su tarea y por primera vez en mi vida me senté en una butaca de honor a ver un partido de futbol. Desde entonces, estoy enganchado. Iago, que podría ser tu abuelo, quiero que sepas que desde que llegaste en octubre del 2015 al Celta y comenzaste tu escalada a la cima de éxito del fútbol nacional has cosechado un seguimiento cariñoso sin precedentes, no solo de la afición, pero del pueblo gallego entero. Tu habilidad, tu energía, tus gestos y naturalmente tus resultados. 
Bueno, a lo que voy. Ahora viene la parte personal y que está relacionado con tu futuro. Deseo que tengas un buen éxito en Moscú y que vuelvas no solo con el triunfo de España, pero con una buena colección de tus goles ‘estilo Iago’. Una vez en casa me encantaría que te quedaras para siempre con el Celta para que tus fans, que no solo somos los de Vigo y Moaña, pero toda Galicia siga disfrutando de tu habilidad. Si no puede ser, por lo menos quedarte en España. Reconozco Iago, que poder jugar y aspirar a mas triunfos en otro lugar del mundo es tentador, pero también esta lo da la calidad de vida. Estar siempre entre tu gente, que somos todos, puede no tener el fruto máximo de todo deportista que tiene en sus manos ascender más, pero en años venideros, una vez apagada la luz del triunfo quedaran los recuerdos locales que no tienen precio. Un saludo.