Sánchez mira a Portugal

Sánchez mira a Portugal

Si no cambia de idea a última hora en función del torbellino de circunstancias que rodean su improvisado aterrizaje en La Moncloa, Portugal será el destino del primer viaje oficial de Pedro Sánchez. Tradicionalmente, el primer viaje oficial al extranjero del Presidente del Gobierno de España era a Marruecos.
Pedro Sánchez mantiene una buena relación con el socialista Antonio Costa, primer ministro portugués autor del llamado milagro de la "jerigonza". Llaman así en Lisboa al Gobierno de izquierdas que cuenta con un apoyo parlamentario muy heterogéneo, el Bloco de Esquerda , coalición de partidos de izquierda radical, aliados de Podemos en el Parlamento Europeo y el CDU, coalición formada por el Partido Comunista y los Verdes. Cuando Costa arrancó su mandato nadie daba un euro por la estabilidad del Gobierno. La herencia que recibía del Ejecutivo anterior era una deuda del 130% del PIB (400.000 millones) y la prima de riesgo estaba en 250 puntos. El mes pasado estaba en 110.
Portugal fue rescatado por la UE y recibió un préstamo de 78.000 millones de euros a cambio de comprometerse (los "hombres de negro") a un ajuste draconiano. Recortes de salarios y pensiones, despidos de funcionarios, subida de impuestos etc. Empezó a aplicarlo el anterior Gobierno de centro derecha (Passos Cohello) y lo ha continuando el actual de izquierdas que preside Costa. El viaje de Pedro Sánchez a Lisboa lanzaría un mensaje hacia la política interior española. Con matices, se podría establecer ciertas analogías entre la situación política de la que parte Pedro Sánchez y la que tiene su colega portugués Antonio Costa.
Ambos parten de una situación parlamentaria minoritaria de sus respectivos partidos y ambos han llegado al Gobierno merced al apoyo de un conjunto heterogéneo de partidos. En el caso de Sánchez porque ha sido el rechazo a Mariano Rajoy el que fraguó la coalición negativa que hizo prosperar la moción de censura.
Habiendo anunciado el PP que planteará una oposición dura -en lo que sin duda supone una exageración algunos medios señalan de que puede ser "apocalíptica"-, en medio del cerro de problemas al que se va a enfrentar -el desafío de los separatistas en Cataluña, la exigencias de Podemos,etc- ante Pedro Sánchez se presenta una oportunidad: extraer conclusiones positivas de la experiencia portuguesa. Diálogo con todos, cumplir los compromisos con la UE, programa socialdemócrata clásico y no demorar en demasía la convocatoria de elecciones. Aún sí, va a necesitar mucha suerte.