Galicia no puede soportar más impuestos

Galicia no puede soportar más impuestos

Mientras el presidente del gobierno de España se va de conciertos de verano en aviones oficiales pagados por todos, (hasta cuatro desplazamientos del avión oficial con apertura en exclusiva del aeropuerto  de Castellón, casi nada), su ministra de Hacienda, la Sra. Montero, nos traslada a los pagadores de impuestos, que quiere incrementar en Galicia el impuesto sobre sucesiones. Parece que no le gusta que las autonomías favorezcan con impuestos bajos a sus habitantes, e incluso compitan entre sí, hasta el punto de hablar de “paraísos fiscales”. Por ello, se anuncia que presuntamente coartará la libertad fiscal de las mismas, mediante la aprobación de un Decreto-Ley que "armonice" el impuesto de sucesiones a través del establecimiento de un tipo fijo para todo el país.
Desde esta columna de opinión quiero manifestar mi rechazo frontal a recuperar e incrementar un impuesto arcaico e injusto en un mero afán recaudatorio. Y argumento el porqué. En la actualidad, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones se halla gestionado en totalidad por las respectivas Comunidades Autónomas. Así, heredar en algunas regiones como Asturias o Andalucía supone un auténtico calvario para los familiares del fallecido. Pero en el caso de Galicia, la reforma del año 2016 ha cambiado drásticamente el panorama, pasando de ser una de las comunidades que más recaudaba por herencias a convertirse en un territorio donde abrir un testamento en línea ascendente o descendente (padres, hijos, abuelos o cónyuges) ya no es un quebradero de cabeza. Concretamente, una vez excluida la vivienda habitual, se aplica una reducción por parentesco, a cada heredero de 400.000 €. Por ejemplo, a día de hoy, si un hijo hereda de su madre gallega un piso valorado en 200.000 €, un bajo comercial de 150.000 así como 50.000 € en metálico, dicha herencia tiene un impacto fiscal inexistente. Y es que los datos son categóricos: el 99% de los contribuyentes gallegos están exentos de tributación.
Lamentablemente, dicha situación beneficiosa para la sociedad gallega parece tener fecha de caducidad. Por lo que si retomamos el ejemplo anterior del fallecimiento de una madre gallega, y haciendo una hipótesis conservadora, es previsible que el hijo tendrá que pagar por su porción hereditaria, una cuota tributaria superior a los 40.000€, cuando hoy en día estaría exento. De confirmarse el cambio normativo, convertirá a Galicia en una de las regiones más perjudicadas de España. Conclusión: 
Anticiparse a los cambios normativos y recordando la existencia en Galicia de figuras de derecho civil conocidas como pactos sucesorios que permiten heredar en vida del causante, a diferencia de lo que ocurre en el resto del territorio español. Con lo que se pueden entregar a los futuros herederos bienes muebles, inmuebles e incluso dinero a través de una escritura de pacto de mejora o de apartación. Si dicho acto se realiza con anterioridad al cambio normativo, los herederos se garantizarán la aplicación de los tipos, reducciones y bonificaciones actualmente vigente, lo que supone en la práctica la exención del impuesto. Asimismo, dichos pactos no están sujetos a gravamen en el IRPF, según dejó claro la Sentencia el Tribunal Supremo de fecha del 9 de febrero de 2016. Así de cristalino.