Vientos frescos del norte

Vientos frescos del norte

Hay noticias que alientan el optimismo. Más aún, cuando provienen del buen hacer de personas y organizaciones que, por afinidad, roce o cercanía, conviven en un hábitat próximo.
Por un lado, hemos sabido el gobierno de la Xunta ha cerrado el ejercicio 2018 con superávit, cuestión inédita en los últimos 16 años. En concreto, ha gastado 104 millones de euros menos de lo que ha sido capaz de ingresar. Un superávit que sólo otras cuatro comunidades han logrado alcanzar y que permitirá, una vez convalidado por el gobierno central, invertirlo en sanidad y servicios sociales. Además, Galicia consiguió reducir su endeudamiento por segundo año consecutivo, para dejarlo en el 18,1% del PIB cumpliendo, un año más,  los objetivos de estabilidad presupuestaria fijados en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Por lo tanto, estamos ante un escenario positivo en términos de equilibrio financiero del arca autonómica, uno de los mandamientos, que no el único, al que cualquier mandatario responsable debe someterse. Se puede discutir sobre si esta constricción de gasto está bien o mal orientada, o si los ingresos deben de incrementarse de una u otra manera, pero no se puede negar el esfuerzo en austeridad y la firme voluntad por alcanzar los compromisos adquiridos con el gobierno central, aunque quede mucho por hacer en términos de despoblación, producción de tejido productivo y generación de empleo. 
Por otro lado, merecen ser destacados los resultados obtenidos por Hijos de Rivera S.A. en 2018. La cervecera tiene por lo que presumir, ya que ha conseguido superar la facturación de 500 millones de euros, todo ello tras incrementar su producción de cerveza hasta los 309 millones de litros. Un crecimiento de facturación del 265% desde 2007 no se consigue de casualidad. El éxito de Estrella Galicia no puede entenderse sin poner el foco en el talento y capacidad de su equipo ejecutivo, que ha sabido arriesgar, conjugar inteligentemente la gestión empresarial con su protocolo familiar, orientar su crecimiento a la expansión e internacionalización y procurar una reputación de marca envidiable. Todo ello sin descuidar su compromiso social, medioambiental y dando apoyo y patrocinio a las iniciativas más diversas. Se espera con gran expectación la llegada del “follonero” para que encuentre, y eleve a categoría, algún testimonio distorsionado o grabado con el dramatismo que confieren las cámaras ocultas, para intentar demostrar que todos estamos equivocados y teñir de hipocresía y sombras este modelo de excelencia empresarial.