Opinión

Los manipuladores de opinión

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Los manipuladores de opinión

La forzada ordenación del distanciamiento, la fatiga  que proponen las duras y necesarias medidas de encierro, la soledad que horada y carcome como una termita, el hastío, el inicio efectivo de la primavera y, sobre todo, el secreto convencimiento de que ya nada va a ser como antes,  constituyen razones poderosas para convertirse en causas de rebeldía, con razón o sin ella. Estamos gobernados por un equipo que pinta luces y sombras a partes iguales, y en el que se advierte demasiado quienes tienen criterio y quienes no lo tienen. Los que desestabilizan y desagradan con sus comportamientos se advierten más que los que cumplen con su cometido y, para desgracia del contribuyente, cuando toman la palabra hacen un agujero. No es aceptable que un sujeto como José Félix Tezanos esté utilizando de una manera tan indigna una institución que, como el Centro de Investigaciones Sociológicas, se había acabado ganando un  cierto respeto. Tezanos ha llevado su fidelidad a la causa hasta más allá del límite de lo decente, y nos está bombardeando con unos resultados fruto de la manipulación más mendaz que pretende tomar al ciudadano por imbécil. Y llueve sobre mojado. En un ámbito tan delicado como el que vivimos, aquellos que están aprovechando la debilidad del carácter y la flojera de espíritu son mucho más responsables que el resto, y es en este ámbito manipulador donde al Gobierno se le ve más peluda la patita por debajo de la puerta. Rosa María Mateo manipulando la información en la televisión pública, Tezanos sembrando de sondeos falseados desde el CIS, Montero contando batallas ininteligibles desde el púlpito de la Moncloa, Iván Redondo maquinando día a día la expansión de lenguajes perversos, Mamen Mendizábal custodiando desde la pequeña pantalla la pureza del lenguaje de la izquierda de diseño, son ejemplos de esta tentación manejadora que trata de llevarse a todo el personal al huerto. Es verdad que las manifestaciones contra el Gobierno convocadas en Madrid quiebran todas las reglas establecidas y no pueden celebrarse así. Pero también se saltaron las reglas los homenajes a etarras, la manifestación feminista de los principios de la pandemia, o las honras fúnebres fallecido Julio Anguita y nadie los ha mentado. Equilibrio, neutralidad y verdad. Es lo mínimo.