Opinión

Ni consumo, ni inversión

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Ni consumo, ni inversión

Los primeros cálculos del Banco de España sobre la evolución de la economía española en el cuarto trimestre del año determinan que el PIB habría crecido un 0,4%, lo que elevaría el crecimiento anual al 2%, cuatro décimas menos respecto a cómo cerró el año pasado y una décima menos que la previsión realizada por el Gobierno en su último cuadro macroeconómico. A primera vista, y teniendo en cuenta algunas previsiones más pesimistas, podría parecer que no está tan mal.

Sin embargo, estaríamos hablando de que el crecimiento de la economía española se habría prácticamente reducido a la mitad en apenas 2-3 años. Dice el Banco de España que esta desaceleración tiene básicamente dos motivos: el empeoramiento del contexto exteriory la pérdida de dinamismo de la demanda interna, tanto por el lado del consumo de bienes duraderos, como por el de la inversión empresarial. Explica, además, que el deterioro de la actividad industrial está afectando al sector servicios. Y muestra una gran preocupación por que no se ha haya hecho ningún esfuerzo en la reducción del déficit público, que quedará en el 2,5% del PIB, exactamente igual que en 2018, y lo achaca a larevalorización de las pensiones, la subida de los salarios públicos y la recuperación del subsidio de desempleo para mayores de 52 años.

En definitiva, un año perdido que puede continuar o incluso empeorar, si finalmente se constituye un gobierno inestable y desnortado como el que pretende formar Pedro Sánchez, en el caso de que logre superar la investidura con la abstención o el apoyo de los independentistas de ERC. Un gobierno de coalición con los comunistas que ya hablan abiertamente de retocar la reforma laboral, subir los impuestos y el SMI hasta 1.000 euros y aumentar las pensiones un 0,9%. Además, de la firma de una serie cheques, no sabemos de qué cuantía, que habrá de firmar con todos y cada uno de los grupos y grupitos que apoyarían la investidura. Un desastre desde todos los puntos de vista.