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La leyenda del Fénix

James Skinner |

Atlántico | 03 de mayo de 2019

Existe en la mitología griega la leyenda del fénix, pajarraco que renace periódicamente de sus cenizas y que se asocia con el sol en donde obtiene su resucitada vida. Algunos intelectuales dicen que el fénix muere abatido por unas llamas de fuego y otros que simplemente se pudre después de muerto y vuelve nuevamente a la vida. En 1964, Elleston Trevor, un escritor americano, publicó una novela, ‘El vuelo del 'Fénix’, basado en esta leyenda sobre un avión de carga que transporta un grupo de pasajeros variopintos desde el pueblo de Jebel en Libia que regresan al Occidente. Entre ellos están unos trabajadores de los campos petrolíferos, un par de soldados británicos y un alemán. La trayectoria del avión sobrevuela el desierto del Sahara y en un momento determinado se enfrenta a una tormenta de arena que causa que el avión se estrelle. 
Dos pasajeros fallecen y el alemán sufre heridas leves. Ya en medio de ninguna parte, la primera reacción es la de esperanza de un rescate, pero al pasar los días el capitán Harris del ejercito británico decide ir, junto con dos de los pasajeros en busca de agua supuestamente de un oasis en el desierto. Los días pasan, escasea el agua que aún queda y vuelve el capitán Harris, solo y exhausto. Los otros dos pasajeros desaparecieron. Stringer, un pasajero ingles dice ser un ingeniero aeronáutico y propone una solución radical. Sugiere que de los restos del avión siniestrado se podría construir usando las partes que no se han dañado un avión macarrónico para salir del actual infierno. Frank Towns, el piloto cree que es una idea estupenda. Se ponen manos a la obra, pero luego descubren que Stringer en realidad diseñaba aviones de miniatura. Sin embargo, sus teorías y cálculos son idénticas y lo suficiente para que completen el proyecto y conseguir, con suerte y los dedos cruzados salir volando del desierto hacia la civilización. 
Naturalmente lo hacen y colorín colorado el cuento se ha acabado. No paso mucho tiempo para que Hollywood sacara la versión cinematográfica. En 1965 rodaron la película con los grandes actores de la época, James Stewart como el piloto Towns, Peter Finch como el capitán Harris y Hardy Kruger como el ingeniero. Fue nombrado para dos Oscar. Sin embargo, como todos los guiones que se basan en una novela no faltaron las locuras extras como ataques de beduinos y otras trapaleadas. En el 2004 se volvió a filmar una segunda versión con el actor Dennis Quaid como el piloto, pero en esta versión desaparecieron el resto de los personajes y se inventaron otros. El guión siguió con la misma idea, pero añadieron más aventuras con verdaderos ataques de bandidos en camellos. ¿Por qué les cuento este cuento, y perdonen la redundancia? El domingo pasado se celebraron las elecciones generales y los españoles fueron a las urnas a elegir un nuevo gobierno para la próxima legislatura de 4 años. El resultado fue asombroso. Un resurgimiento de los socialistas, un varapalo para los conservadores y un popurrí de otros partidos. Un panorama muy distinto a todas las elecciones anteriores desde el comienzo de la democracia. Queda aún por ver el desarrollo del programa de gobierno. Podríamos comparar al país con el tema de la novela que es el avión que se encuentra en el desierto. Será interesante ver cómo será el futuro Fénix español.

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