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Fuerzas Armadas, soberanía y defensa

Fernando Ramos |

Fernando Ramos | 01 de junio de 2020

Este año, al no haberse celebrado el tradicional desfile, creo que cabe evitar que el Día de las Fuerzas Armadas pase desapercibido. La nueva concepción del Ejército español como instrumento al servicio de la causa de la paz internacional ha contribuido a configurar una nueva imagen que supere todos los tópicos y los prejuicios tan generalizados entre los ciudadanos sobre la institución armada. El modelo ejército nacional, creado por la Revolución fue un signo de modernidad en su momento. En nuestro tiempo, el servicio militar obligatorio entró en crisis por haber dejado de responder a la necesidad continuada de aprendizaje y preparación exigidos por la evolución técnica de los ejércitos modernos. 

Los ejércitos son, por su propia naturaleza, conservadores, entendiendo por tales no un posicionamiento político, sino un arraigo en lo establecido, lo que los hace muy renuentes a los cambios no ya de los principios que aseguran defender, sino de sus propias estructuras. Desde esa apreciación, era conservador, y mucho, el Ejército soviético, como lo es el Norteamericano. Desde tal perspectiva, en el caso de España, en el proceso de reforma de la institución militar algunos cambios fueron espectaculares. 

El Ejército garantiza, "última ratio regis", la autoridad del Estado. Los teóricos del antimilitarismo reclaman que esa autoridad sea devuelva directamente a la sociedad, considerando que no se justifica la existencia de una organización que, en extremo, respalde y garantice esa autoridad. Tradicionalmente, el rechazo instintivo que la institución militar ha provocado se debe a que Ejército se asocia a guerra ésta a calamidad, muerte, ruina. Por el contrario, en defensa de la teoría (que sostienen casi todos los pensadores militares) de que el oficio verdadero del soldado es la paz, el teniente general Díez Alegría, en su libro "Ejército y sociedad", recordaba que las más graves y apocalípticas decisiones que se hayan tomado fueron adoptadas por civiles, no por soldados. 

Para Ortega, la fuerza espiritual de las armas, según sus propias palabras, radicaba en su carácter persuasivo. El autor de “La rebelión de las masas” llegó a afirmar que las propias legiones romanas, que tantas guerras provocaron, globalmente, habían servido para evitar más guerras que las propias guerras en las que habían intervenido. En todo caso, Ortega también afirmaba comprender a los antimilitaristas.

Durante la fase pre constitucional y la primera andadura de nuestra Carta Magna se sucedieron las actitudes abiertamente rebeldes de algunos mandos, antes y después del 23 F, así como los manifiestos de jóvenes capitanes, además de abundantes desaires y muestras de indisciplina ante el teniente general Gutiérrez Mellado, pieza esencial de la controvertida reforma. Algunos altos mandos llegaron a reclamar y defender, durante ese periodo, la "autonomía militar", como si el Ejército no fuera, en definitiva, una institución más del Estado, sometida al poder civil como cualquier otra.

En la Pascua Militar de 1978, se produjo un hecho significativo que, de manera particularmente descarnada, reflejó la mentalidad de una parte significativa de la cúpula militar española, que seguía viviendo el espíritu de la llamada "Cruzada" cuarenta años después. Hablaba el jefe de dicho organismo, general Vega Rodríguez, en presencia del vicepresidente del Gobierno para Asuntos de la Defensa, Gutiérrez Mellado, en un momento dado alabó el talento militar de los generales republicanos no profesionales como Lister y otros. Por primera vez en la historia, un soldado de Franco tenía un gesto de reconocimiento y gallardía hacia el talento militar de sus adversarios. Pero, pese a la evidente razón de este comentario, sus palabras causaron un enorme escándalo
Al Ejército se la ha llamado el "gran mudo", el gran desconocido, lo que en sentido amplio no es exacto.

Conviene recordar que el concepto de defensa nacional se fundamenta en el ordenamiento constitucional y vincula a toda la sociedad soberanía e intereses nacionales. Es un concepto integrador que concierne a todos los componentes del Estado: a los ciudadanos en tanto que individuos, a la sociedad articulada a través de todos sus elementos constitutivos, y a los poderes públicos. En su artículo 30, la Constitución dice que "los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España". La adopción por parte de España de una estrategia estrictamente defensiva (conforma al mandato constitucional), compatible con la participación de nuestros soldados en misiones de paz en el exterior, constituye el eje del nuevo Concepto Estratégico de la Defensa. 

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