Vicios de expresión en el lenguaje popular

Vicios de expresión en el lenguaje popular

 Generalmente, las lenguas de cada país, se van configurando a lo largo del tiempo, mediante  formas de expresión que usa el pueblo en el lenguaje cotidiano, a partir de un idioma materno previamente recibido. 
Así nacieron las lenguas modernas europeas, solo que después, los estudiosos de las lenguas, y los escritores las configuran, fijan por escrito y contribuyen con ello decisivamente a su fundamentación inicial, desarrollo y enriquecimiento posterior.
De este modo nacieron el francés, el inglés, el alemán, el español, el italiano, etc. partiendo de la lengua latina extendida en el mundo mediterráneo, aplicando el alfabeto latino a las diversas lenguas maternas recibidas y especificando las sucesivas formas gramaticales, fonéticas y sintácticas propias de cada uno de ellos: son las llamadas lenguas romances derivadas de un modo u otro del latín clásico y de las lenguas vernáculas de los nuevos habitantes europeos germánicos o eslavos, que invadieron el Imperio romano a principios del siglo V de nuestra era.
Pues bien, en la actualidad y ciñéndonos al idioma español actual, llamo “vicios de expresión en el lenguaje popular” a algunos de los siguientes casos: por ejemplo, se ha dado en llamar móvil a un teléfono inalámbrico que, efectivamente se puede mover y llevar de un sitio para otro, para hablar en cualquier sitio, pero sería más correcto denominarlo portátil, porque se puede llevar o portar a cualquier lugar para comunicarnos con otra persona. Se suele también decir popularmente “hace aire” cuando en realidad queremos o deberíamos decir “hace viento” que es el aire en movimiento, porque el aire no hace, sino que es o existe siempre.
Por otro lado, en mi opinión, hay una laguna en la lengua española, que consiste en que cuando uno es muy sensible al frío se suele decir que es “friolero”. Por el contrario, el Diccionario de la RAE define caluroso, como “Que siente calor o lo causa”, lo cual es paradójico por cuanto no es lo mismo sentir calor que causarlo. 
Pienso que cuando uno siente calor se debería decir que es “calorlero”, aunque por ahora este término no existe, según dicho diccionario; término que brindo a los entendidos y especialistas, para que lo tengan en consideración sin tener en cuenta ningún derecho de autor.
Otra expresión viciosa que decimos comúnmente se produce cuando vamos en el autobús o en el tranvía y una persona nos pregunta: “¿va usted a bajar?” y nos dan ganas de decirle: “claro, no me voy a quedar para siempre en el autobús”, aunque en este caso se sobreentiende que la pregunta correcta que se debería hacer es: “¿va usted a bajar en la parada siguiente?”, sobre todo cuando la pregunta se hace cuando están las dos personas cercanas a la puerta de salida del vehículo.
Otra fórmula viciosa o incorrecta se produce entre dos personas cuando al despedirse una de ellas o las dos dicen “hasta luego”, sabiendo previamente que no se van a volver a ver luego o enseguida, sino de aquí a que pase mucho tiempo o tal vez nunca. Sería más correcto decir “hasta la vista”  o “hasta que nos volvamos a ver”  como ocurre en francés y alemán “aurevoir” o “aufwiedersehen”.