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Una viguesa da a luz en casa asistida por su marido

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Una viguesa da a luz en casa asistida por su marido

Puala Caride, con Darío, su hijo recién nacido y el personal de la ambulancia que los trasladó al hospital.
photo_cameraPuala Caride, con Darío, su hijo recién nacido y el personal de la ambulancia que los trasladó al hospital.
El bebé nació sin complicaciones, aunque salió de nalgas y ahora descansa con su madre en el Álvaro Cunqueiro.

 “Cuando rompía aguas, mi preocupación no era solo llegar al hospital, tenía que estar a tiempo de poder entrar en quirófano para la cesárea”. Paula Caride, de 41 años, descansa ya en el Álvaro Cunqueiro con su hijo Darío, que nació ayer a las 8:45 de la mañana. Rompió aguas una hora antes y se puso de parto en casa, un cuarto piso  sin ascensor. 

Enfermera de profesión, era consciente de los riesgos que implicaba que el niño aún no se hubiera dado la vuelta. Tenía prevista una cita la semana que viene para determinar si se hacía finalmente cesárea, ya que la fecha prevista del alumbramiento era en quince días. 

“Salió por los pies perfectamente, estuve atendida por mi marido, Alberto, que pese a no ser sanitario (es informático) guardó la compostura, sostuvo sus pies hasta que llegaron los del 061, luego se apartó y dejó hacer”.

FELICIDAD ABSOLUTA
Darío está en perfecto estado, aunque con poco peso, 2,56 kilos, algo que evitó complicaciones. “Cuando salió me puse a llorar, sentí una descarga de responsabilidad tremenda, Alberto me dijo que mi cara trasmitía felicidad absoluta”.

Para los sanitarios de la ambulancia, Caride solo tiene palabras de agradecimiento, “llegaron para darme la vuelta y dejar que saliese, fueron muy respetuosos dadas las circunstancias”.

Una vez en el hospital expulsó la placenta y fue trasladada a planta, donde espera pasar tan solo dos días, como un parto normal.

Darío es el segundo hijo del matrimonio. El parto del hermano mayor, en 2016, fue muy distinto: “Estuve 36 horas de parto y ocho en el partorio” señalaba ayer la enfermera.

Pese a estar extenuada, se encuentra bastante bien: “Es increíble, pero el niño casi no desgarró, creo que la recuperación será rápida”. En casa le espera su otro hijo con ganas de conocer a su hermano. “Con la cuarentena y el estado de alarma, no puede venir nadie de nadie de la familia al hospital, tampoco podrán verlo cuando volvamos a casa, pero supongo que al acabar el confinamiento haremos una fiesta para todo la familia”.

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