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La noche muere en la hostelería de Vigo con el toque de queda

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LUCHA CONTRA EL CORONAVIRUS

La noche muere en la hostelería de Vigo con el toque de queda

Eusebio Prado, propietario de Nuevo Derby, procediendo anoche al cierre de su local en Urzaiz.
photo_camera Eusebio Prado, propietario de Nuevo Derby, procediendo anoche al cierre de su local en Urzaiz.
El toque de queda arrasa a hosteleros, que ven en peligro las cenas, ocio nocturno, cines y tiendas 24 horas 

La hostelería recibe otro golpe con el nuevo estado de alarma. Con el confinamiento nocturno, nombre que se le ha dado al toque de queda establecido entre las 23 y las 6 horas en toda España, los profesionales del sector ven como su horario de actividad se ve nuevamente reducido y pone en peligro la continuidad de las cenas en sus establecimientos. Los hosteleros vigueses se mueven entre la incertidumbre y la incomprensión por una medida que consideran “apunta de nuevo al sector como inseguro ante el virus”, reconoce César Sánchez Ballesteros, presidente de la federación provincial Hostelería de Pontevedra.
Hasta la fecha, bares y restaurantes tenían fijado su cierre a la 1 de la madrugada, sin poder prestar servicio a los clientes a partir de medianoche. Con el horario estipulado por el Gobierno central para este toque de queda y sin que la Xunta –como autoridad competente en todas las decisiones de este nuevo estado de alarma– haya tomado decisión alguna sobre un horario específico en Galicia, los locales de hostelería se vieron obligados ayer a bajar la verja a las 23 horas. Esta nueva restricción descoloca a los profesionales de Vigo, quienes reiteran que “la hostelería por la noche ya está muerta”, lamenta Sánchez Ballesteros.
“No entendemos esta situación. Cualquier nueva norma está implicando en todo momento a la hostelería y es contradictorio cuando el propio Gobierno reconoce que las posibilidades de contagio en locales de hostelería es de un 2,5%, mucho menor que en la mayoría de sectores”, recalca el presidente de los hosteleros de la provincia. A su juicio, la instauración de un confinamiento nocturno supone “ir contracorriente” al obligar a los clientes a adelantar sus horarios habituales en las cenas, reconociendo que “es muy complicado de hacer, muchas personas se replantearán la decisión de salir a cenar en algún establecimiento”.
Por su parte, Rubén Pérez, presidente de los comerciantes y hosteleros de Zona Náutico destaca que se está “demonizando al sector de la hostelería como pasó con el ocio nocturno y está comprobado que no somos el problema de los contagios”. Para una amplia mayoría de profesionales del sector, la causa principal de los repuntes en la incidencia del covid responde a las reuniones en lugares no reglados. “En Galicia no había covid, pero empezó a proliferar tras el verano con fiestas familiares y celebraciones en ámbitos no reglados”, asegura Rubén Pérez.

Sector a la espera de ayuda
Ante el aumento de restricciones que afectan directamente en la actividad de la hostelería, desde el sector reconocen que ninguna de estas medidas ha llegado con “un mínimo gesto de simpatía” como una reducción o aplazamiento de impuestos. “Nos limitan, nos cierran pero a la hora de tener que pagar impuestos no se produce ningún cambio”, afirma César Sánchez Ballestero. 
Los hosteleros ya vieron como el ocio nocturno cerraba en agosto, se restringían los horarios de apertura a todo el sector hasta la 1 de la madrugada o se limitaban los aforos con el paso de todos los municipios gallegos al nivel 2 de alerta sanitaria. A todo ello se le suma la inversión realizada para su reapertura siguiendo los criterios de seguridad ante el covid fijados para la nueva normalidad tras cerca de dos meses parados en la pasada primavera. Ahora, con el confinamiento nocturno, las posibilidades de supervivencia de estos profesionales se ve cada vez más reducida. 
“Se pone a todo el sector en una situación límite, muy difícil y ninguna institución parece barajar una ayuda en estos momentos para la supervivencia del sector”, considera Sánchez Ballesteros. En su caso, Rubén Pérez, admite que “se está menoscabando a una actividad ya precarizada después de los últimos meses. Necesitamos más apoyo y más ayudas, que deben venir del Gobierno central. Los ERTE por sí mismos no llegan”.

El ocio nocturno ve cada vez más lejana la fecha para su regreso

 Con la restricción de movimiento nocturno a tan sólo unos cuántos supuestos de carácter urgente, el sector del ocio nocturno ve como cada vez se aleja más en el horizonte el día en que puedan regresar a la actividad. Pubs y discotecas echaron el cierre hace más de dos meses en toda Galicia y pese a que se permitió su reapertura con terraza y en un horario distinto al habitual, aquella propuesta no sirvió de revulsivo para el despertar del sector. “A nosotros esta nueva medida ya no nos afecta, pero está todo muy crudo ahora también para el resto de la hostelería”, indica José Luis Asenjo, vicepresidente de Ocio Nocturno en Hostelería de Pontevedra y propietario de cuatro locales en la ciudad.
“Los casos aumentan y algo está pasando, pero esto es un perjuicio más para la noche. La situación es muy crítica para los empresarios y trabajadores del ocio nocturno porque cada vez el regreso se ve más difícil y lejano”, admite Asenjo, quien también reconoce que los ánimos dentro el sector son cada día más pesimistas.
Ante una situación para muchos locales en los que arrastran hasta siete meses sin actividad, las ayudas suponen un balón de oxígeno para los empresarios y sus trabajadores, algunos sin haber podido percibir la prestación por ERTE. “Toda ayuda que pueda apoyar al sector es importante porque supone para muchos la única manera de ir tirando. La Xunta ha presentado una línea de apoyos interesantes y los concellos también deberían presentar alguna solución, pero de momento no hay nada. Estamos cerrados pero seguimos machacados a impuestos, es incomprensible”, afirma José Luis Asenjo. Por ello, el vicepresidente de Ocio Nocturno de Hostelería de Pontevedra.n

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