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Una marea roja tiñó las playas viguesas entre Canido y Samil

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Una marea roja tiñó las playas viguesas entre Canido y Samil

El agua, de color anaranjado, en la isla de Toralla, el miércoles por la tarde.
photo_cameraEl agua, de color anaranjado, en la isla de Toralla, el miércoles por la tarde.
El fenómeno, frecuente durante el verano, lo produce la Noctiluca, un organismo inocuo
 El agua del mar, entre las playas de Canido y Samil, transformó su color durante la tarde del miércoles, volviéndose anaranjado, dando lugar a una marea roja no tóxica que es frecuente en las rías gallegas durante el verano. 
El Instituto Oceanográfico explicó que el organismo responsable de este fenómeno es un dinoflagelado  heterótrofo inocuo, la Noctiluca scintillans, que posee una limitada capacidad de movimiento y que se dispersa y concentra a merced de las corrientes superficiales. Las condiciones ambientales de la época (estabilidad y mayor temperatura) y la abundancia de alimento (plancton) producen que sus poblaciones crezcan hasta el punto de teñir el agua del mar.
El tamaño de este organismo ronda entre los 0,5 y 1 milímetros y puede verse a simple vista como bolitas diminutas que flotan en el agua. Poseen un único flagelo de gran tamaño y en el interior se aprecian a menudo los restos de presas de las que se alimenta. Los científicos recalcan que no es tóxica ni realiza fotosíntesis, pero sí contiene compuestos anaranjados que dan color a sus proliferaciones.
“Noctiluca no plantea ningún riesgo para la salud pública”, señala Francisco Rodríguez, investigador del departamento de Fitoplancton Tóxico y Mareas Rojas del Centro Oceanográfico de Vigo, “aunque en algún caso se ha descrito sensación de picor leve en la piel asociado a la liberación de amonio en el agua durante sus proliferaciones”.
Su característica más llamativa, y que comparte con otros género de dinoflagelados, es la bioluminiscencia, que resulta especialmente intensa en Noctiluca debido a su tamaño. Conocida como “mar de ardora”, consiste en destellos de luz que se activan por agitación mecánica. La vibración activa en las células  impulsos eléctricos que provocan una disminución del PH en  los centellones (orgánulos celulares esféricos), que activa la luciferasa y la libera, la cual sufre una oxidación en la que se producen fotones azulados. “Durante la noche se observó una intensa ardora, dado que las células no se dispersaron demasiado y podía verse todavía color en el agua al anochecer”, señala Francisco Rodríguez. En otras regiones del mundo este fenómeno puede ser incluso verde.

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