Atlántico

VIGO

CIG ve Povisa y Cunqueiro con accionariado común

Señala que Competencia podría impedir la venta por monopolio
Ruth Vallejo CGT-SGPS), Manuel Moreira,  Chus Neira (CIG) y Alejandro Iglesias (CCOO).
Ruth Vallejo CGT-SGPS), Manuel Moreira, Chus Neira (CIG) y Alejandro Iglesias (CCOO).
CIG ve Povisa y Cunqueiro con accionariado común
El comité de empresa de Povisa y la plataforma SOS Sanidade Pública pidieron ayer a la población de Vigo que se sume a la manifestación que han convocado para este jueves con objeto de criticar la venta del hospital a la corporación estadounidense Centene y exigir a la Xunta que lo incorpore a la sanidad pública. La venta por 24 millones de euros sería asumible para el Sergas y hay fórmulas para asumir la plantilla, alegan. Según afirman, se trata de defender la calidad asistencial y los puestos de trabajo, y que ahora es el momento de hacerlo, antes de que la Comisión Nacional de la Competencia se pronuncie sobre la venta. Confían en que el organismo estatal no lo autorice porque la empresa Concessia, que es una de las accionistas de la concesionaria del Hospital Álvaro Cunqueiro es también socia de Centene Corporation, por lo que “la atención hospitalaria quedará en manos de un monopolio empresarial”. A esto añaden los antecedentes de la multinacional estadounidense en el Hospital Alzira de la Comunidad Valenciana, donde se detectaron sobrecostes y otros problemas que motivaron su recuperación para la sanidad pública.
 Para los convocantes de la manifestación, la operación de venta de Povisa supone “un cambio cualitativo, no es sólo un cambio de propiedad”, porque la nueva empresa tiene una capacidad muy superior para presionar al Sergas cuando acabe la concesión y creen que si no consigue su propósito se podría ir dejando a los 137.000 pacientes “cautivos” sin alternativa.
Una empresa privada que adquiere un hospital deficitario, dijo Moreira, sólo tiene tres formas de rentabilizar su inversión: "recortar y precarizar" las condiciones de trabajo del personal, controlar la demanda de los centros de salud que derivan pacientes al hospital, o presionar al Sergas para que se mejoren las condiciones del concierto. 
Los trabajadores aseguran que ven su futuro incierto.